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La contaminación del suelo

La contaminación del suelo se debe a la acumulación de sustancias que impactan de forma negativa en las características y la actividad del terreno. Sus consecuencias pueden ser graves, debido a que pueden ocasionar la contaminación de las aguas subterráneas, afectar a los cultivos y al ganado e incluso a nuestra propia salud.

Contaminación del sueloEn la contaminación del suelo influyen varios factores. Uno de ellos ha sido el desarrollo de las ciudades y la industrialización. La concentración de núcleos urbanos en zonas concretas genera gran cantidad de residuos que pueden quedar en el suelo y en el agua. La industria, por su parte, da lugar a la existencia de contaminantes químicos y biológicos (residuos peligrosos).

La agricultura actual también utiliza ciertos productos que pueden ser causa de contaminación del suelo, entre ellos, abonos sintéticos, herbicidas e insecticidas, que, aunque son útiles para la agricultura, si se usan en exceso producen alteraciones en el suelo y reducen la producción. Por otra parte, los plaguicidas de larga vida pueden concentrarse en las cadenas alimentarias y resultar tóxicos para el ser humano, matar especies útiles y alterar el equilibrio natural. Por ejemplo, sabemos que la salinización del suelo, debido al regadío intensivo de baja calidad, provoca la degradación del terreno y pérdidas de la capacidad de producción.

Entre las consecuencias de la contaminación del suelo podemos mencionar:

• la corrupción de las aguas subterráneas,
• la pérdida de la fertilidad del terreno y de biodiversidad, y
• la perturbación de los ciclos de los gases y los nutrientes.

El estado en que se encuentre el terreno influye en la calidad del agua y el aire, la biodiversidad y el cambio climático.

Tratamiento de suelos contaminados

En la actualidad existen muy diferentes métodos para tratar la contaminación del suelo, ya sea in situ o trasladando el área afectada, en función de la sustancia contaminante y la morfología del suelo. Pueden clasificarse en:

Tratamientos físicos: algunas técnicas como el filtrado o la inyección (inmovilización de las sustancias con cemento, por ejemplo) se usan para separar o aislar los contaminantes.
Tratamientos químicos: actúan sobre los contaminantes mediante reacciones transformándolos en compuestos menos nocivos.
Tratamientos biológicos: como el empleo de humus, para que aumente la microflora del suelo y sea capaz de biodegradar cualquier sustancia de origen orgánico en presencia de oxígeno y humedad.

Al conservar la calidad del suelo y contribuir a la rehabilitación de terrenos contaminados, ayudamos a preservar el medio ambiente, pues es un elemento fundamental para la supervivencia de los ecosistemas y la seguridad alimentaria. ¡Y también conservamos nuestra propia salud!

Fuentes: Twenergy / Guía de suelos contaminados / Estrategia temática para la protección del suelo / Flickr

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