Una iniciativa de Endesa por la eficiencia y la sostenibilidad

Ahorra energía mientras duermes: el origen de las camas con dosel

Penélope López

Incluso cuando estamos durmiendo también podemos lograr ahorrar energía. En la Edad Media ya conocían la manera de evitar pérdidas de calor mientras se duerme sin necesidad de consumir energía, gracias a las camas con dosel. 

Hoy en día, un factor fundamental en la eficiencia energética en lo que se refiera a las horas en las que dormimos es la buena climatización y el aislamiento de la vivienda. Es decir, es muy importante que la generación del calor se haga de manera eficiente, que no haya pérdidas en la distribución del calor hacia las distintas estancias, ni tampoco a través de la envolvente del edificio. Pero también hay opiniones que aseguran que sentir la cama cálida y confortable es lo más eficiente, pues actuar de manera local necesita menos energía que calentar toda una casa.

Climatizar la cama

Antiguamente para calentar la cama se introducían diferentes elementos entre las sábanas antes de ir a dormir. Eran contenedores de metal y tenían brasas calientes en su interior, con el tiempo se introdujeron las bolsas de agua caliente. Ahora existen sistemas más eficientes, limpios y seguros.

Algunos expertos opinan que las mantas eléctricas modernas y los cubre-colchones calientes tienen baja potencia, por lo que son bastante eficientes y mantienen el cuerpo a una temperatura agradable sin necesidad de calentar toda la vivienda.

Al revisar la historia de la cama encontramos otra opción para mantener la cama caliente sin necesidad de consumir energía. Se trata de las camas con dosel. Estas camas tienen unas estructuras que enmarcan la zona de descanso de manera que su parte superior queda tapada y también los laterales, ya sea mediante el uso de paneles o celosías de madera o bien con tela o una combinación de ambas.

En los orígenes de las camas con dosel, una de las funciones de esta estructura era precisamente la de evitar las pérdidas de calor.

Origen

En la Edad Media las casas no estaban aisladas ni bien climatizadas, por lo tanto, para evitar el frío la estructura de este tipo de camas ayudaba a mantener el aire cálido alrededor de la misma. Estos diseños evolucionaron desde un origen sencillo que consistía en una caja de madera. A partir de ahí, la caja de madera pasó a estar adornada con telas en aquellas familias que podían permitírselo pues entonces eran muy caras.

Otros usos aplicados al dosel de estas camas fueron aumentar la privacidad y evitar los insectos que caían de los techos, ya que en aquellos tiempos transmitían enfermedades que podían llegar a ser mortales.

Camas con dosel hoy

A día de hoy, solo encontramos camas con dosel en algunos hoteles de alta categoría que las eligen por dar un estilo romántico y lujoso o, en determinados países, con una estructura mucho más sencilla, que sirve cómo protector anti-mosquitos. Sin embargo, con los beneficios que presentan es muy posible que volvamos a apreciar su aportación en lo que se refiere a la eficiencia energética y vuelvan a introducirse de nuevo en nuestros hogares, eso sí, con una versión más moderna.

Fuentes: Suite/ Four-posted-bed/ The GuardianEhowenespañol/ Elaboración propia / Flickr

Palabras clave: climatizar, manta eléctrica, cama con dosel

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