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Aislación de ventanas

Las ventanas de nuestro hogar son uno de los puntos más flojos en nuestra defensa contra el frío. Tanto es así, que se estima que son las culpables de entre el 15 y el 35 por ciento de la pérdida del calor hogareño. Por esta razón, debemos prestar especial atención a las aislaciones para que no sólo no se nos fugue el calor de nuestra calefacción sino, además, los pesos que cuesta producirlo, con el incremento de emisiones de CO2 que ello implica.

Aunque la mejor opción es cambiar nuestras ventanas y sustituirlas por unas corredizas de vidrio doble, que mejoran significativamente la aislación tanto del frío como del calor y permiten abrir únicamente lo justo para airear, también es la alternativa más cara. En su lugar, se puede recurrir a otras medidas más baratas.

1. Revisar las ventanas

Lo primero que hay que hacer es revisar una a una nuestras ventanas, ya sean corredizas, de guillotina o batientes, siendo muy importante fijarse en los bordes, porque es por ahí por donde el viento, con el chiflete, aprovecha para colarse en casa. Además de acercar la mano, un modo de comprobar si hay filtraciones es acercar una vela encendida y observar si la llama se mueve o, incluso, se apaga.

El mejor remedio para cubrir estos bordes son los burletes o cintas selladoras, muy baratos y de diferentes medidas para poder adaptarlos a cada tipo de ventana y que no haya problemas después a la hora de cerrarla. Los hay de gomaespuma (los más baratos pero que, como mucho, aguantan dos años) y de materiales más caros, pero también más duraderos. Es importante colocar correctamente estas cintas selladoras, ya sean espumas de PVC, de poliuretano o con escobillas de nylon.

2. Revisar los marcos

Solucionadas las filtraciones de los bordes de las ventanas es importante también revisar los marcos, que pueden haber sido colocados dejando huecos en su interior, por lo permiten el paso del viento. El remedio en estos casos tiene forma de aerosol de espuma blanca, que se inyecta en los espacios huecos hasta que éstos quedan rellenados, se solidifica y sella esos agujeros por los que se fugaba el calor.

3. Revisar el exterior

Por otro lado, cuando pensamos en aislar una ventana siempre pensamos en el interior, pero también es importante revisar el exterior, para lo que podremos utilizar huincha aislante, silicona o la espuma expansiva de polipropileno, muy recomendable para espacios de separación mayor entre el marco y la pared que no podemos sellar con silicona.

Existen también soluciones temporales cuando el problema es el propio vidrio que al ser muy delgado deja pasar el frío. No podemos olvidar que el vidrio es un conductor muy eficiente para el frío. En cualquier ferretería del rubro es posible adquirir unos plásticos adhesivos que se pegan a la ventana y su marco, muy sencillos de colocar y que no nos restan iluminación.

Otras medidas complementarias, pero no tan recomendables porque nos quitan luz y calor del sol y no rebajan demasiado las fugas de calor, son las cortinas gruesas y las persianas, que pueden bajarse al caer el sol y por la noche.

Fuentes: Twenergy / sustentator.com / hagaloustedmismo.cl / hogar.comohacerpara.com /  Flickr

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