Una iniciativa de Endesa por la eficiencia y la sostenibilidad

Baterías estacionarias para una instalación de paneles solares en casa

Penélope López

Para almacenar la energía eléctrica generada por un sistema de generadores fotovoltaicos y así poder disponer de ella en las horas en las que no luzca el sol, se emplean baterías. Estas baterías serán muy útiles además para la estabilización del voltaje y la corriente generados, además deben soportar descargas profundas sin que ello afecte a su rendimiento.

A la hora de seleccionar el tipo de batería que mejor encaja en un sistema fotovoltaico, se han de considerar diferentes variables como son: el número de ciclos de descarga, la vida útil, el coste, el mantenimiento, las capacidades de almacenaje y el rendimiento.

La capacidad de almacenamiento de una batería está directamente relacionada con el tiempo invertido en su descarga. Por ello las baterías se identifican por su capacidad de descarga. Por ejemplo, existen baterías tipo C10, C20 y C100, que nos indica los amperios que suministran durante un periodo de 10, 20 ó 100 horas. Cuando la instalación de paneles solares tiene como respaldo la red eléctrica, con disponer de baterías que abarquen la demanda durante las horas nocturnas es suficiente. En ese caso, tendrá características C10 y valores comprendidos entre 106 y 161 Ah.

Baterías de plomo ácido

Son las baterías que se han utilizado en este tipo de instalaciones durante cerca de un siglo. Son baterías de ciclo profundo, permiten descargas durante largos periodos de tiempo a niveles profundos. Además son las más baratas, ya que cuestan aproximadamente la mitad que las baterías de ion litio.

El mantenimiento de estas baterías dependerá de si el electrolito está gelidificado y viene sellado, en cuyo caso no necesitarán de un mantenimiento frecuente, como pueden ser las baterías Gel y baterías AGM. En cambio, otras vienen abiertas y requieren rellenar el líquido cada año. El problema principal de las baterías plomo ácido es el impacto ambiental que causan al final de su ciclo de vida, debido a su toxicidad. Para su reciclaje la industria automovilística se encarga de reciclar el plomo, el plástico de sus recipientes se neutraliza y se reutiliza para otras baterías.

Baterías de Ion Litio

Son las más utilizadas a día de hoy en todo tipo de dispositivos electrónicos que requieren ser cargados, así como en vehículos eléctricos.

Presentan la ventaja de tener más ciclos de descarga y mayor eficiencia carga-descarga que las anteriores, y pierden menos carga en estado de reposo.

Son también más fáciles de instalar y desmontar al ser más ligeras y, al ser sólidas, no requieren de mantenimiento. Su reciclaje es sencillo si son de tipo orgánico, aunque igualmente complejo si son inorgánicas.

Baterías de flujo

Estas baterías están en crecimiento como otra opción de almacenamiento energético para instalaciones de energía fotovoltaica a nivel doméstico y sus precios están bajando mucho. La tecnología más madura en este sentido es la de las baterías de flujo redox de vanadio.

Las mayores ventajas, en comparación con las 2 anteriores, son su mayor durabilidad, la no degradabilidad del electrolito y la ilimitada profundidad y número de ciclos de las descargas. Además, no presentan ningún tipo de toxicidad, lo que permite su reciclado sin problemas.

La legislación sobre autoconsumo en España ha sido modificada recientemente y deberá ser tenida en cuenta para todo tipo de instalaciones de generación eléctrica en una vivienda.

¿Te animas a tener tu instalación de paneles solares en casa?

Fuentes: Elaboración propia / Energymatters/ solarpowerworldonline/ Flickr

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