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Comparativa entre calderas de condensación: ¿qué combustible es mejor: gasoil o gas natural?

Penélope López

Las calderas de condensación son un tipo especial de calderas de alto rendimiento capaces de aprovechar el calor latente del vapor de agua generado durante la combustión de un hidrocarburo.

Funcionamiento de las calderas

Las calderas de condensación producen una reacción de combustión entre el hidrocarburo que se utilice de combustible y el oxígeno del aire, generando dióxido de carbono (CO2) y agua (H2O) en forma de vapor. Ese agua, en lugar de emitirse al exterior como en las calderas tradicionales, se condensan con el fin de extraer el calor latente del vapor.

Este aprovechamiento extra del calor hace que el rendimiento de una caldera de condensación alcance el 100% frente al 70-90% de las anteriores, consiguiendo hasta un 25% de ahorro energético. Asimismo, la recuperación de ese calor reduce considerablemente la temperatura de los gases de combustión hasta 65°C aproximadamente, limitando las emisiones de gases contaminantes.

¿Qué combustible es mejor: gasoil o gas natural?

Tradicionalmente, el combustible utilizado en las calderas de condensación es el gas natural, ya que la condensación del agua es un problema cuando se utilizan combustibles con contenido en azufre como es el gasoil. Los óxidos de azufre que se forman en contacto con el oxígeno se convierten en ácidos corrosivos (ácidos sulfuroso y sulfúrico H2SO3 y H2SO4) que dañan gravemente la caldera.

Actualmente, la tecnología ha avanzado bastante con la utilización de materiales más resistentes a la corrosión y es posible tener una caldera de condensación que utilice gasoil como combustible, lo que supone importantes ventajas para aquellas zonas donde no llega el gas natural interesadas en instalar calderas de alto rendimiento.

Sin embargo, siempre que sea posible, sigue siendo recomendable utilizar calderas de condensación a gas natural, por dos ventajas muy importantes:

- El suministro de gas natural es más económico: el kWh del gasóleo se sitúa en torno a 0,104 €/kWh frente a 0,059 €/kWh del gas natural.

- Se producen menos emisiones de CO2 a la atmósfera.

Tampoco debemos olvidar que sustituir una caldera tradicional por otra más eficiente supone un ahorro, pero la inversión necesaria para realizar el cambio puede ser significativa. Es recomendable evaluar el cambio teniendo en cuenta todas las variables.

Fuente: Elaboración propia / Flickr

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