Una iniciativa de Endesa por la eficiencia y la sostenibilidad

Edificios con pelo para generar energía

Un estudio de arquitectura sueco ha presentado un nuevo concepto para transformar los edificios de gran altura en plantas que generen energía eólica. Una innovación basada en  añadir una cubierta formada por miles de “pelos” capaces de generar electricidad cuando los agita el viento, dotando así a los edificios de un aspecto revolucionario.

Belatchew Arkitekter es un estudio especializado en proyectos de arquitectura experimentales. Su propuesta consiste en un curioso “capuchón” para edificios, al que han denominado Strawscraper. Se compone de fibras piezoeléctricas que vistas de lejos dan la sensación de que al edificio le ha crecido cabello.

El proyecto ideado para la ciudad de Estocolmo, consiste en incorporar la cubierta al Söder Torn, uno de los edificios residenciales más altos de la ciudad, con 26 plantas. En origen, la torre  fue diseñada para tener 40 pisos, por lo que se propone dar al edificio su altura original. Entre otras características singulares el proyecto contempla situar en lo más alto de la torre un restaurante y una sala desde la cual se pueda acceder a una plataforma-mirador, que proporcionará una vista panorámica inigualable de Estocolmo.

Nuevo aspecto de las fachadas

Los filamentos que recubrirán la fachada están inspirados en la dinámica de los campos de cereales. La cubierta aportará un nuevo aspecto a las fachadas debido al movimiento constante de los filamentos. Algo que se suele considerar estático, ¡se mueve y parece que cobra vida! Las fibras se mecen en el viento proporcionando al edificio una fachada que cambia constantemente, reforzado este efecto por la noche con una iluminación que cambia de color.

La energía piezoeléctrica

La energía piezoeléctrica es una energía poco común que proviene de ciertos minerales como el cuarzo, aunque materiales tan diversos como los huesos humanos y el azúcar también tienen propiedades piezoeléctricas. Cuando estos materiales se deforman sometidos a vibraciones o a esfuerzos mecánicos, como la compresión y la flexión, generan una corriente eléctrica.

Igual que el sonido es consecuencia de la vibración del aire, la energía piezoeléctrica se puede generar con ultrasonidos. Si se hace vibrar un cristal entre dos placas de metal, se produce una corriente alterna con la misma frecuencia, y viceversa. La idea del “Strawscraper” es que miles de filamentos recubiertos de distintos materiales piezoeléctricos se muevan con el viento.

Sin embargo, la tecnología aún se encuentra en ciernes. Los filamentos estudiados en el laboratorio sólo son capaces de generar pequeñas cantidades de energía. Las investigaciones están enfocadas al uso de los nanomateriales para darles la capacidad de trabajar en rangos de frecuencia más amplios.

Todavía no hay información específica sobre la potencia final del edificio, pero se pretende que sea suficiente para alcanzar la marca de edificio de energía casi nulo, es decir que se abastecerá a sí mismo de toda la electricidad que consumen sus ocupantes. Este concepto de ahorro energético habitualmente se plantea desde el comienzo, al proyectar y construir una nueva torre pero, en este caso, se convertirá en una mejora tecnológica añadida “a posteriori” a un edificio convencional ya construido.

Ventajas

Los vientos en las ciudades a menudo varían en intensidad y dirección, lo que hace más difícil  instalar turbinas tradicionales de energía eólica. Para funcionar las turbinas requieren un viento fuerte y constante. Además, producen ruido y vibraciones que molestan a la gente y a los animales. En cambio, el Strawscraper no tiene limitaciones en cuanto a velocidades mínimas de viento y no tiene impacto sobre la vida salvaje.

El resultado es una nueva manera de producir energía con el viento aplicable a que cualquier edificio, nuevo o antiguo, para que produzca su propia energía, con menos ruido y aprovechando mejor el viento que una turbina convencional.

Un avance que podría transformar la apariencia de edificios existentes dando a las fachadas un aspecto muy dinámico cada vez que sople el viento. ¿Vivirías en un edificio cubierto de fibras que genera su propia electricidad?

Fuentes: ABC/ArchDaily

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