Una iniciativa de Endesa por la eficiencia y la sostenibilidad

La cara y la cruz de las chimeneas de bioetanol

David Bollero

En los últimos años las chimeneas de bioetanol, también llamadas biochimeneas, han ido ganando terreno a otras alternativas en los hogares, fundamentalmente, por su respeto con el medio ambiente puesto que no contaminan ni el suelo ni el aire. Estas calderas se alimentan de un alcohol destilado producido por diferentes tipos de plantas, desde el maíz, la caña de azúcar o el sorgo hasta la patata y el trigo, y es una de las opciones más limpias.

chimeneas de bioetanolLas ventajas de las chimeneas de bioetanol son innegables antes, durante y después de su uso. Su instalación es con toda probabilidad una de las más sencillas puesto que no precisa de ningún tipo de obra de albañilería; ni siquiera exige ni de extractor ni de tiro balanceado, por lo que pueden colocarse prácticamente en cualquier sitio. Tanto es así, que hay disponibles en el mercado modelos para ser instalados en el suelo o en la pared o, incluso, para integrarse en mobiliario ya existente.

Además, durante la combustión no se produce nada de humo y su poder calórico es muy rápido, bastando apenas 40 minutos para calentar una sala. Una habitación de unos 30 metros cuadrados con una altura de 2,5 metros podría calentarse con una chimenea de bioetanol con capacidad calórica de 3 kW/h.

Asimismo, tras su uso la ausencia de ceniza o polvo es total, con lo que las labores de limpieza y mantenimiento se reducen a las cómodas recargas de bioetanol. En cuanto a la seguridad, las funciones de autoextinción de las chimeneas evitan el peligro de incendios.

Pero, ¿qué hay de sus inconvenientes? En primer lugar, el precio, puesto que el coste del bioetanol supera al del petróleo y no está al alcance de todos los bolsillos. Además, para su producción se precisa el uso de combustibles fósiles, por lo que la sostenibilidad es más que cuestionable.

A ello se suma, además, cierta ineficiencia pues con una caldera de este tipo difícilmente conseguiremos calentar toda la casa. Si bien es verdad que las chimeneas de bioetanol desprenden un alto poder calorífico capaz de proyectarse mucho mejor por toda la sala en la que se encuentra, no es menos cierto que el resto de las estancias no se aprovecharán de su convección. Así pues, debemos concebir estas biochimeneas más como un complemento a nuestro sistema de calefacción que como una alternativa.

Por otro lado, aunque es cierto que no produce humo ni cenizas, este tipo de chimeneas de bioetanol lo que sí genera es un intenso olor. El remedio para solventar esta incomodidad puede ser incluir alguna esencia al bioetanol de manera que actúe al mismo tiempo de ambientador; la clave está, quizás, en alternar estas gotas esenciales para que no terminemos cansándonos del intenso olor diario.

Finalmente, como sucede con todos los biocombustibles, en torno al bioetanol surge la polémica de una posible deforestación y de la sustitución de suelos que antes se dedicaban al cultivo de alimentos y ahora se explotan para esta opción energética. Como siempre, en el equilibrio está la virtud.

Fuentes: Renovables hoy | Paperblog

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12 Comentarios
Big

mireia

Eso, dónde los pones? Porque si los aceites se queman, eso sí que produce gases tóxicos! Y sería peor el remedio que la enfermedad..
Big

Mariel

hola, he comprado un biochimenea de pared para empotrar en una pared de pladur hay gente que me dice que necesito rejillas para que salga la calor eso es cierto?

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