Una iniciativa de Endesa por la eficiencia y la sostenibilidad

La contaminación marina

Un problema al que España está especialmente expuesta debido a su geografía y a su situación estratégica y contra el que todos podemos luchar.

Contaminación marinaLa primera imagen que nos viene a la cabeza cuando pensamos en contaminación marina son los grandes desastres de vertidos de combustible causados por accidentes marítimos. Sin embargo, la creencia popular de que el mar tiene una capacidad ilimitada de autolimpieza ha favorecido que a sus aguas hayan llegado todo tipo residuos y vertidos. Por tierra, mar, aire, y a través de las desembocaduras de los ríos, los océanos resisten una suma de polución descomunal y en muchos de los casos con una vida larguísima, ya que en gran medida se trata de metales pesados, residuos nucleares e industriales.

Todos altamente contaminantes pero algunos más visibles que otros, a finales de los años 90 del pasado siglo, los satélites divisaron lo que aparentemente parecía ser una nueva isla. Se trataba en realidad de una masa de plásticos flotante de inmensas dimensiones. Los casos menos visibles tampoco son mejores. En muchas ocasiones se manifiestan en forma de cadena nutritiva provocando mutaciones, enfermedades e incluso la muerte de la fauna marina, y, en una suerte de karma diabólico, regresando al ser humano en forma de pesca para el consumo.

Sin embargo, la atención mediática, las dimensiones de las catástrofes y la solidaridad que generan los grandes derramamientos de crudo al océano nos invitan a devolver nuestra atención a este tipo de contaminación. Antes de que recordemos las imágenes dramáticas del Prestige, el accidente más reciente, importante y cercano a nuestras costas, debemos saber que sólo un 40% de la contaminación por hidrocarburos en el mar proviene de este tipo de accidentes náuticos. El 60% restante se calcula que es producto de incidencias relacionadas con operaciones rutinarias, pequeños escapes o ilegalidades encubiertas que acaban en el vaciado y limpieza de los tanques en alta mar.

En todo caso, proceda de donde proceda,  lo más recomendable para evitar la contaminación marina es seguir tres premisas fundamentales: normativa, vigilancia y formación. En el caso de los grandes barcos petroleros y a la vista de las catástrofes recientes, en el año 2007 se endureció la normativa exigiendo doble casco en este tipo de barcos. Además, la vigilancia por satélite es una de las medidas más efectivas para acometer soluciones y aplicar condenas. También se ha desarrollado en los últimos 15 años el control sobre posibles acciones clandestinas y se han aplicado programas de formación medioambiental y de seguridad para las tripulaciones.

Si después de aplicar todo esto algo falla a lo único que podemos agarrarnos es a minimizar el impacto. Tras determinar los factores físicos como las corrientes, la temperatura o el tipo de crudo, se determinará el mejor método de contención o en su caso eliminación limpieza del vertido.  

Algunas de las técnicas empleadas antes de que el vertido llegue a la costa son la contención y recuperación, su dispersión química o la  incineración in situ. Si esto no funciona y el crudo acababa alcanzando tierra se dispone, entre otros, de los siguientes procedimientos: limpieza manual, barreras, recogida mecánica del contaminante, aplicación de absorbentes, aspiración, cribado de sedimentos con maquinaria, o el arrastre de los sedimentos. Cualquier método que sirva para que el planeta siga siendo azul.

Fuentes: TwenergyMinisterio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente / UPC / Flickr

¿Qué te ha parecido el artículo «La contaminación marina»?

Comparte en Twenergy tu opinión sobre este tema, intercambia información con otros usuarios o plantéanos tus dudas.

0 Comentarios

Comunidad Twenergy

Únete

La comunidad con más de 50.000 usuarios donde podrás participar y compartir tu opinión sobre eficiencia energética

© twenergy.com 2017