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Residuos industriales: la herencia tóxica de cualquier producto

Cuando compramos un libro, un mueble o unos zapatos casi nunca reparamos en los procesos productivos que se han tenido que encadenar hasta que ese artículo llega a nuestras manos y, mucho menos, en los desechos que ha podido dejar tras de sí. Nos referimos a los residuos industriales, que podemos encontrar en cualquier estado, sólido, líquido o, incluso, gaseoso. Estos residuos no sólo se generan en los procesos productivos, también en los de transformación, limpiadora o de utilización en la industria. ¿Qué hacer con ellos?

Antes de dar ese paso, es preciso conocer antes su naturaleza, puesto que muchos de ellos pueden ser extraordinariamente tóxicos, peligrosos tanto para el ser humano como para la naturaleza, por lo que es preciso extremar la precaución. Este es el caso de productos sintetizados como el CFC (Clorofluorocarburo) o el DDT (Dicloro Difenil Tricloroetano), presente en la mayor parte de los insecticidas y pesticidas.

Las industrias que más residuos peligrosos generan son la química, la del automóvil, la metalúrgica y, en segundo término, la papelera, alimentaria y la de piel, siendo en las regiones donde más se concentran este tipo de empresas en donde mayores riesgos hay (Cataluña, País Vasco, Asturias y Galicia).

¿Qué medidas se deben tomar para el tratamiento de los residuos industriales?

La primera, que debería ser una máxima en todas las industrias, es poner en práctica los procesos necesarios para reducir la cantidad de estos desechos. De esta manera, no sólo reduciremos los riesgos de contaminación o intoxicación sino que, además, ahorramos mucha energía (reduciendo emisiones de CO2) que se precisa en los tratamientos.

1. Incineración

La incineración es uno de los primeros procesos que nos viene a la mente cuando pensamos en tratamientos de residuos. A pesar de que hay que guardar especial cuidado con la toxicidad tanto de los gases como de las cenizas que se generan, es uno de los mejores métodos, aunque no el único.

Y es que existe un amplio abanico de tratamientos de residuos, que podemos clasificar según sean físicos (filtrado, centrifugado, decantado, etc.); biológicos (fermentaciones, digestiones por microorganismos, etc.) o químicos (neutralizaciones, reacciones de distinto tipo).

2. Vertido

Por otro lado, cuando ya no es posible tratarlo más, el punto final de un residuo es el vertido. Para ello es necesario recurrir a vertederos de seguridad que nos garanticen que los restos no dañarán el medio ambiente, puesto que podrían filtrarse a aguas subterráneas o, sencillamente, estar expuestos a la lluvia, con lo que el agua que saliera arrastraría consigo agentes contaminantes.

La legislación es muy rigurosa en este asunto, adaptándose a los nuevos tiempos lo más dinámicamente posible, como prueba la reciente modificación del Plan de Residuos Industriales de Castilla y León. El nuevo texto presta especial atención al emplazamiento de las instalaciones de tratamiento, exigiendo exhaustivos análisis de las condiciones geológicas e hidrogeológicas, zonas sensibles o los espacios naturales próximos. ¡Toda precaución es poca!

Fuentes: Twenergy / Generalitat de Cataluña / Ecologia Hoy / Noticias Castilla y León / Tecnun / Flickr

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