Una iniciativa de Endesa por la eficiencia y la sostenibilidad

Un Guggenheim sustentable en plena Patagonia

Siempre se ha dicho que la solución al problema de la basura, comienza en nuestro hogar pero, ¿y si también terminará ahí? Manuel Rapoport es diseñador industrial, oriundo de San Carlos de Bariloche, y un buen día decidió construir en su ciudad natal una casa sustentable. La idea llegó luego de estrenar su paternidad, cuando pudo comprobar en casa cómo se amontonaban las latas de leche que bebían sus mellizos. ¿Por qué no utilizarlas como material de construcción?

Así armó su propia casa de descanso en cuya construcción se utilizaron nada menos que 800 latas de aluminio, no sólo de los lácteos consumidos en su hogar, sino también de recipientes de leche y tomate recogidos en la calle. Comenzaron con unas tejuelas hechas con latas de tomate triturado de ocho litros y cuando quisieron darse cuenta les faltaba material. Así fue cómo decidieron comprar cientos de latas a la Asociación de Recicladores de Bariloche, la misma que trabaja clasificando materiales en el vertedero municipal.

Para el proyecto y gracias a la ayuda de un herrero amigo, construyeron una máquina plegadora y, tras contratar a una persona, comenzaron el proceso de lavado, apertura, despliegue y pliegue de las latas. De esta manera, todo este material metálico fue convenientemente aplanado y cortado de modo que pudiera ser utilizado como planchas de chapa para levantar los muros.

En cuanto a las ventanas, este diseñador industrial no quiso abandonar su inspiración ecológica y para ello recurrió al reciclaje de botellas de vidrio. A fin de cuentas, Bariloche sigue siendo el destino de muchos viajes de fin de curso de estudiantes que desechan grandes cantidades de vidrio en sus fiestas de locales nocturnos. Gracias a ello, la casa cuenta ahora de bellos ventanales en los que destaca la estética de las botellas de whisky. Rapoport fue, incluso, un poco más lejos y llegó a fabricar ladrillos de vidrio cortando y pegando botellas, consiguiendo un material tan decorativo como buen aislante.

El “Guggenheim sudaca”, como lo ha bautizado cariñosamente su creador, va adquiriendo con el paso del tiempo un tono rojizo, producto de la oxidación tras los efectos del sol y la lluvia, lo que le aporta un toque antiguo con cierto encanto, aunque el diseñador advierte que será necesario un recubrimiento especial para evitar que el deterioro sea mayor y termine perforándose.

En esta misma casa en plena Patagonia argentina, Rapoport ha emplazado su propio estudio, Designo, con el que traslada a la realidad su filosofía ecológica de respeto por los recursos naturales y humanos. Rescatar las historias; los materiales como la piedra, la madera o el cuero; y la mano de obra artesana de la Patagonia son las líneas maestras de Designo. 

Fuentes: Tu Verde | Designo | TreeHugger | Los Andes | Ztuka

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