Una iniciativa de Endesa por la eficiencia y la sostenibilidad

De los desechos de la palma a la energía limpia

La empresa Daabon Organic es una de las pioneras y una de las principales productoras de ingredientes orgánicos en América del Sur y, en este caso, en Colombia. Una de sus subsidiarias, C.I. Tequendama (con sede en Aracataca, Magdalena), se ha puesto manos a la obra y se ha atrevido a generar energía limpia a partir del tratamiento de sus desechos. Más concretamente, de convertir en combustible el gas metano resultante del tratamiento de las aguas residuales de una planta de refino de aceite de palma.

Palma de aceiteEl proceso sería algo así: en una piscina cubierta por plástico donde no entra oxígeno se encuentran depositadas aguas residuales, desechos de la producción de la palmera. Hay millones de bacterias en esa materia orgánica y lo que se hace es capturar el gas metano generado por éstas. El metano se conduce por una tubería hasta una planta donde, en una primera fase, es quemado. A continuación, una porción de ese gas quemado es llevado hasta dos cogeneradores. Cada uno produce alrededor de 750 kilovatios hora (entre los dos, 1,5 megavatios hora, aunque su capacidad es de generar hasta tres megavatios hora). Una parte (750 kilovatios hora) es destinada al consumo de la empresa y otra se vende al mercado. De esta manera, ese gas de efecto invernadero no llega a la atmósfera y se transforma en un combustible limpio, generado para el autoconsumo por la propia empresa.

Este proyecto es pionero en Colombia y ha conseguido no depender de la energía eléctrica producida a base de gas natural y de carbón. Esto se traduce en un ahorro anual para la empresa de unos 1.600 millones de pesos (unos 842.000 dólares).

Cinco años de trabajo

Pero esta iniciativa no surgió de la noche a la mañana. Hace siete años, la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite (Fedepalma) lanzó su 'proyecto sombrilla', para conseguir bonos de carbono a través de la captura y mitigación del metano a través del manejo de aguas residuales. La idea era demostrar que el sector palmero puede generar siete veces más energía de la que utiliza en su propio proceso. Daabon se atrevió y, desde hace cinco años, trabaja con su proyecto, que le reportará bonos de carbono o Certificados de Emisión Reducida (CER), una retribución económica otorgada por la ONU a las empresas que consiguen reducir sus emisiones en sus procesos de producción. Estos bonos son uno de los mecanismos que el Protocolo de Kyoto estableció para la reducción de gases de efecto invernadero. Para Daabon, la inversión en el proyecto tuvo un coste de tres millones de dólares.

Fuentes: Diario Sur | Daabon Colombia | Flickr

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