Desafío Eco es una competición de prototipos de emisión cero, equipados con baterías de gel, en la que la eficiencia en el diseño juega un papel crucial. De hecho, todo lo demás es común en todos los autos, puesto que los organizadores de tan curiosa iniciativa dotan a los participantes, del motor eléctrico, las ruedas, las baterías y el acelerador, así como de un presupuesto de 1.500 pesos adquirir el resto de la infraestructura que diseñen. En este sentido, los participantes utilizan los más diversos materiales, que pueden ir desde el aluminio a los sachets de leche termosellados.

El reglamento estableció dos categorías, diferenciando entre escuelas y particulares y en ambos casos el vencedor de la carrera, con una duración de dos horas, fue el que más distancia recorrió sin recargar la batería durante la carrera. Las competiciones tuvieron lugar en tres circuitos callejeros, desde el corazón mismo de la Ciudad de Buenos Aires en Puerto Madero, a las calles del tradicional San Isidro y, finalmente, al circuito de Potrero de Los Funes de San Luis, en donde 43 autos participaron en la gran final.

El objetivo de este campeonato no sólo es lúdico, sino también de concientización, pues busca inculcar en los estudiantes el cuidado del medio ambiente y la investigación de sistemas de trasporte no contaminantes escuelas. No en vano en esta edición han participado escuelas de la Ciudad de Buenos Aires; de las provincias de San Luis, Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe, y una de Soriano, Uruguay que han trabajado en sus diseños durante cuatro meses, siempre ateniéndose al reglamente internacional.

Y en esta edición, los estudiantes se han aplicado puesto que si en aquella primera edición del Obelisco sólo llegaron tres autos de los 17 participantes, este año, sólo en la primera de las carreras, de los 39 participantes llegaron a meta 32, lo que evidencia la mejora de los diseños.

Por este motivo, la iniciativa cuenta con el apoyo de la Federación Internacional del Automóvil, el Automóvil Club Argentino, el gobierno de la provincia de San Luis y el ministerio de Educación. 

Fuentes: Desafío EcoTelam | Agesor

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