Averiguar qué hacer con el dichoso dióxido de carbono es una de las mayores preocupaciones del planeta Tierra. En esto debía andar pensando el grupo de investigadores holandeses que ha conseguido demostrar que es posible generar electricidad a partir de la extracción de CO2 de centrales eléctricas, industrias y hogares. Por supuesto sin emitir un solo gramo adicional de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

La “receta” parece bastante sencilla. Los ingredientes: CO2, agua u otros líquidos y dos membranas especiales que atraen respectivamente iones negativos y positivos. Al combinar el CO2 con el electrolito fluido, se provoca una reacción por la cual el dióxido de carbono se separa en iones negativos y positivos. Este fenómeno produce un flujo de electrones entre las dos membranas que es procesado a través de un electrodo y como si se tratase de un experimento del mismísimo Doctor Frankenstein ¡ya tenemos electricidad!

La mala noticia es que, de momento, con la electricidad que se genera desde luego no se resucitaría a un muerto. De hecho, a día de hoy se gasta más electricidad en la demostración del experimento de la que se genera, ya que es necesario suministrar energía adicional para que se obre “el milagro”. Sin embargo, el equipo de investigadores asegura que lo más difícil ya se ha conseguido y que es cuestión de tiempo encontrar la fórmula para que se pueda aplicar ajustado a proporciones industriales.

Se calcula que, a pleno rendimiento, este método podría producir más de un billón (sí, con b)  de kilowatios de electricidad al año, lo que le daría capacidad suficiente para convertirse en una fuente de energía alternativa. Todo esto con el beneficio añadido de aprovechar miles de millones de toneladas de CO2 liberado a la atmósfera por la industria. Una gran idea que esperamos ver en funcionamiento lo antes posible.

Fuentes: Science 20 | MNN | Flickr

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