La contaminación ambiental en Argentina es uno de los problemas más importantes  los que nos enfrentamos, afectando a los recursos naturales básicos como el aire, los suelos y el agua. Por este motivo, urge que las industrias, que son unas de las que mayor cantidad de gases de efecto invernadero emiten, apuesten por sistemas de producción limpia, es decir, un modelo ecológicamente sostenible en el tiempo con las fuentes de energía renovables como buque insignia.

Esta mismas industrias son, a su vez, otro foco de contaminación ambiental en Argentina y, más concretamente, de sus aguas. Hablamos de los vertidos que realizan muchos de estos polos petroquímicos en nuestros ríos y lagos, muchas veces de forma clandestina. Es preciso acabar cuanto antes con las descargas cloacales que generan un exceso de materia orgánica en las aguas haciendo proliferar toxinas perniciosas para nuestra propia salud. La Justicia se está moviendo al respecto y, por ejemplo, hay denuncias penales como la interpuesta por supuesta contaminación ambiental en relación a la problemática de las cloacas en la ciudad de Córdoba.

Paralelamente, la gestión de los residuos sólidos urbanos son otra de las grandes asignaturas pendientes de cara a atajar la contaminación ambiental en Argentina, si bien es cierto que se van produciendo avances con experiencias tan positivas como la recogida selectica en Buenos Aires o el mapa de residuos en el nordeste del país.

La mejor solución para optimizar esta gestión comienza por generar menos residuos y, desde luego, por reutilizarlos o reciclarlos dándoles una segunda vida que los aleje de los basurales –existen más de 2.000 basurales a cielo abierto sin control- y los rellenos ‘sanitarios’. Es la tendencia hacia el modelo de Basura Cero.

En otros ámbitos, como el agropecuario, también es importante apostar por un modelo más sustentable, en el que se evite el uso de pesticidas y fertilizantes que afectan muy negativamente napas y cursos de agua que calman la sed de nuestros municipios. Tanto es así que ya se han producido juicios por fumigaciones en campos de soja próximos a barrios residenciales.

Por otro lado, tenemos la mala costumbre de culpar de estos males y, sobre todo, de dejar la responsabilidad de buscar soluciones a las grandes empresas y los Gobiernos. Sin embargo, nosotros como ciudadanos tenemos mucho que decir y que hacer en escenarios tan cotidianos como el trabajo, el estudio o el hogar. Así lo vemos día a día con nuestros Retos Twenergy, que contribuyen a una mayor concientización de la sociedad. Un mayor uso del colectivo, utilización de bombillas y luminarias de bajo consumo, turismo sustentable, transporte en bicicleta… ¡todo suma!

Y todavía podemos ir más allá planificando nuestras propias campañas destinadas a conseguir un determinado fin. Para ello, claro está, precisaremos del apoyo colectivo, comenzando por nuestras personas más cercanas y, después, ayudados por altavoces tan eficaces como las redes sociales. A través de ellas podremos, por ejemplo, llevar a cabo denuncias como la presentada por unos vecinos contra una gran industria por incumplir su promesa de instalar filtros para el polvillo y atenuadores para el ruido.

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