Podemos identificar los principales gases de efecto invernadero y su origen:

  • El vapor de agua, consecuencia de la evaporación.
  • El dióxido de carbono (CO2), originado por la combustión de petróleo, carbón, madera o bien por las erupciones volcánicas.
  • El metano (CH4), viene principalmente de la descomposición anaeróbica de vegetales en tierras húmedas, de la combustión del carbón o de la biomasa.
  • El óxido nitroso (N2O), por el uso de fertilizantes nitrogenados en la agricultura o el uso de carburantes fósiles.
  • Los clorofluorocarbonos (CFC), presentes en propelentes de aerosoles, sistemas de refrigeración, espuma, etc.
  • El ozono troposférico (O3), también originado por la quema de fuentes de energía contaminantes.

El incremento en la concentración de los gases de invernadero debido, entre otros factores, al uso de combustibles fósiles, que aumentan la contaminación ambiental, tiene como consecuencia la potenciación de su efecto invernadero en la atmósfera. Esto se considera el origen del aumento de las temperaturas medias de la Tierra observado por los científicos en los últimos años, el llamado calentamiento global.

Es importante que todos tomemos conciencia del problema. Los gases de efecto invernadero permanecen activos en la atmósfera mucho tiempo, por eso se les denomina de ‘larga permanencia’. Así del CO2 emitido a la atmósfera aproximadamente el 50% tardará 30 años en desaparecer, un 30% permanecerá varios siglos y el 20% restante durará varios millares de años.

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