Los productos desechables no empiezan su proceso con buen pie, ya que para producirlos son necesarias toneladas de petróleo o de papel. Pero lo que más debe alarmarnos sobre este tipo de productos es la contaminación que provocan una vez que los hemos utilizado.

Su propio nombre lo dice, son “desechables” es decir que parten de la base de que nunca van a ser reutilizados. Y esa no es una buena base cuando se quiere mimar al medio ambiente.

Cuando utilizamos este tipo de productos lo hacemos en grandes celebraciones, para no tener que fregar tantos platos, vasos, etc. Es decir, que encima usamos una gran cantidad. Y como es lógico, si no queremos fregar tiramos los platos con restos de comida, lo que hace prácticamente imposible que puedan reciclarse.

Pero dentro de los productos desechables, hay unos que se llevan la palma en contaminación. Se trata de los envases de espuma o poliestireno, que se suelen usar para la comida rápida o para envasar la carne en las grandes superficies. El poliestireno no sólo no se puede reciclar, sino que no se biodegrada nunca. ¿Y dónde van este tipo de envases? Pues lamentablemente lo que ocurre con ellos es que se van destruyendo en pequeños trozos y muchas veces llegan al mar, contaminándolo de manera irreversible.

¿Cómo podemos luchar contra la contaminación que provocan los productos desechables?

La mejor decisión es hacer todo lo posible por no utilizarlos. Especialmente los platos, cubiertos y cuchillos de plástico, ya que es lo que está más en nuestra mano. La próxima barbacoa o celebración familiar recuerda que estos productos son muy nocivos para la naturaleza y, aunque dé un poco de pereza, usa platos tradicionales.

Y si pensamos de manera más global queremos animar a las empresas que fabrican este tipo de productos a que busquen otras alternativas a estos materiales o, al menos, que traten de incorporar a sus procesos de producción materiales ecológicos como el papel reciclado.

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