La contaminación atmosférica, o contaminación del aire, es un problema que está afectando al planeta Tierra desde hace muchos años; sin embargo, últimamente se ha agravado con la presencia de diversos materiales contaminantes en el aire. En el presente artículo queremos explicarte qué es la contaminación atmosférica, cuál es su origen, cuáles son los agentes que contribuyen a su aumento y, por supuesto, te informaremos cómo evitarla. ¡Comencemos!

Contaminación atmosférica: una de las más graves

Gravedad de la contaminación atmosférica

Aunque todos los tipos de contaminación generan grandes consecuencias sobre el planeta, la atmosférica implica aún más riesgos debido a que hace referencia a aquellos agentes externos que se acumulan en el aire y, por ende, viajan y se transportan a gran velocidad de una zona a otra.

Las industrias, las fábricas, los coches y otros elementos que son manipulados por el hombre han contribuido en gran medida al aumento de la contaminación atmosférica. Todo se debe a la enorme cantidad de gases contaminantes que estas instalaciones y equipos generan, conocidas bajo el nombre de contaminantes atmosféricos.

¿Qué son los contaminantes atmosféricos?

Tipos de agentes contaminantes

Los contaminantes atmosféricos son aquellas materias o formas de energía que no están de manera natural en la atmósfera o que sí están presentes, pero en concentraciones diferentes. Por ejemplo, el dióxido de carbono está presente de manera natural en la atmósfera, desempeñando un papel fundamental como gas de efecto invernadero (GEI). Sin embargo, si su concentración aumenta, crecen también las consecuencias del efecto invernadero.

Tipos de contaminantes atmosféricos

Existen tres tipos de contaminantes atmosféricos que contribuyen al daño de la capa de ozono y el aire en general, estos son:

  • Gases: son las emisiones de dióxido de carbono (CO2), de metano (CH4), óxido nitroso (N2O), clorofluorocarbonos (CFC), entre otros.
  • Partículas: las partículas en suspensión provienen de humos o cenizas de las combustiones, los aerosoles, polvo de minas o ciertas industrias.
  • Energía: se encuentra dentro de esta clasificación lo que conocemos como contaminación acústica, contaminación lumínica o contaminación electromagnética.

Asimismo, se pueden distinguir dos tipos de contaminantes adicionales:

  1. Contaminantes primarios: son aquellos contaminantes procedentes directamente de las fuentes de emisión.
  2. Contaminantes secundarios: son aquellos que sufren interacciones con otros componentes de la atmósfera lo que los modifica, convirtiéndose en contaminantes aunque antes no lo fueran.

Origen de la contaminación atmosférica

Origen de la contaminación atmosférica

Remontándonos a los orígenes de la contaminación atmosférica encontramos su relación con las actividades humanas. Si bien es cierto que algunos procesos naturales pueden suponer una fuente de contaminación, los seres humanos también hemos contribuido con el crecimiento de este tipo de contaminación.

La fuente natural de emisión típica es la erupción volcánica. Este fenómeno natural emite gases y partículas que no están en la atmósfera o que sí están, pero en otras concentraciones, por lo que alteran el equilibrio natural de esta capa de gases.

Por su parte, en las fuentes de emisión antropogénicas destacan los procesos industriales, la calefacción en edificios residenciales, el transporte, etc.

En general, la atmósfera buscará recuperar el equilibrio eliminando las sustancias contaminantes. Normalmente lo consigue cuando la contaminación es poca o puntual, como ocurre en el caso de las fuentes naturales. Sin embargo, nos enfrentamos a un problema  ambiental grave cuando la atmósfera no es capaz de recuperar su equilibrio por la gran cantidad de contaminación que recibe.

Evita la contaminación atmosférica con estos consejos

Evita la contaminación atmosférica

Siguiendo algunos consejos para mejorar la calidad del aire podremos evitar la contaminación atmosférica, o al menos reducir su nivel actual. Para ello, te compartimos algunas actividades que podrás modificar en tu rutina y, así, contribuir con la capa de ozono y las generaciones futuras.

  • Sustituye tu coche por una bicicleta, esta es una de las alternativas de movilidad sostenible que tenemos en la actualidad.
  • Reutiliza y recicla la mayor cantidad de productos que puedas. Así, contribuirás a reducir la demanda que tienen actualmente las empresas y fábricas, instalaciones que como mencionamos anteriormente emiten gases y otros contaminantes en sus actividades diarias.
  • Evita el uso de sprays, insecticidas y otros gases que no sean respetuosos con el medio ambiente.
  • Cuida las zonas verdes de tu ciudad. Siendo un ciudadano responsable (y promoviendo el cuidado de los parques que hay en la zona en la que vives o trabajas) contribuirás a que exista más vegetación que genere oxígeno y reduzca el CO2.
  • No fumes. Además de que el cigarrillo le traerá grandes consecuencias a tus pulmones, el humo generado por este contribuye con el crecimiento de la contaminación atmosférica.

La contaminación atmosférica puede tener repercusiones a escala local o global. Es importante identificar los elementos contaminantes con el fin de reducirlos o eliminarlos. En este sentido, cada vez son más las normativas, investigaciones y fondos enfocados a reducir la contaminación atmosférica. Y tú, ¿qué haces para reducir esta contaminación?

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