Bautizados como Parafoil UAV, estos drones de limpieza son unos vehículos a motor equipados con un parapente que les ayuda a mejorar su autonomía, además de ser una opción más económica que otros artefactos que vuelan con hélices o alas rígidas.

Su misión en Pekín consiste en rociar productos químicos a la atmósfera para congelar las sustancias contaminantes suspendidas en el aire y hacer que caigan al suelo. Un dron de estas características puede cargar hasta 700 kilos de productos químicos para limpiar un área de cinco kilómetros de radio. De esta forma, los drones se presentan como una buena solución para reducir la niebla tóxica que asfixia a la ciudad. Y no sólo eso. El gobierno chino también utiliza estos pequeños vehículos no tripulados para controlar las industrias que más contaminan y obtener pruebas para sancionar a las empresas infractoras.

Además de combatir la contaminación, los drones ayudan de otras muchas formas al medio ambiente. La protección de la fauna o la gestión forestal son dos ejemplos. En el primer caso, los drones con infrarrojos se utilizan con vuelos nocturnos en parques nacionales de África para controlar la caza furtiva. También sirven para predecir el comportamiento de huracanes y volcanes, estudiar el comportamiento de aves o apagar incendios forestales incluso de noche.

La realidad es que existen tantos tipos de drones como usos. Los que se utilizan en beneficio al medio ambiente se conocen como eco drones. Pero también los hay militares, usados para bombardeos; de tipo comercial, como los de Google, que hacen vídeos, fotografías y cartografía profesional; o drones para aficionados, como los distintos modelos que encontramos en la tienda Twenergy. Sus aplicaciones son sorprendentes.

 

Fueentes: elmundo.es

Escribe un comentario