Auditorías de alumbrado público

Las auditorías energéticas en el alumbrado público permiten detectar ineficiencias y proponer soluciones para mejorar la prestación de este servicio. A continuación te mostramos las más importantes y las soluciones que se aplican:

Sistema de encendido

Para que el alumbrado público se encienda y se apague a la hora correcta son necesarios unos sistemas programables. Existen varios tipos, algunos son más eficientes que otros en función de la exactitud a la hora de encender y apagar el alumbrado:

– Reloj analógico: Su funcionamiento es una simple programación de encendido y apagado a una hora fijada. Es un sistema muy poco eficiente pues no todos los días tienen las mimas horas de luz.

– Célula fotoeléctrica: Cuando ésta no alcanza un mínimo de luz establecido, ordena encender las luces. Este sistema es también bastante ineficiente ya que, en muchas ocasiones, las farolas pueden estar encendidas cuando no es necesario.

La mejor alternativa a los sistemas anteriores son los relojes astronómicos y la telegestión. Los relojes astronómicos consisten en un sistema que posee una base de datos con los horarios de amanecer y atardecer de todos los días del año para cada zona. Su eficiencia se debe al ajuste de las horas correspondientes dependiendo de su localización.

Sustitución de farolas ineficientes

Las farolas, llamadas en términos técnicos luminarias, distribuyen, filtran o transforman la luz emitida.

Un ejemplo de farolas ineficientes son las que tienen forma de globo o forma cilíndrica, sin ningún tipo de protección por encima. En estas luminarias el flujo luminoso que emite la farola por encima del plano horizontal, también llamado flujo hemisférico superior, es luz que se pierde. Si estas farolas se sustituyeran, o simplemente se cubrieran con métodos técnicos, se conseguiría un ahorro de aproximadamente un 35% de la energía.

Sustitución de bombillas ineficientes

En muchos casos es también interesante cambiar las bombillas de bajo rendimiento, como pueden ser las de vapor de mercurio, por otras de más eficientes, como las de vapor de sodio o halogenuros metálicos, para lograr ahorros importantes.

Niveles iluminación

También es un problema muy común en alumbrado público tener unos niveles de iluminación muy altos e innecesarios. Nos hemos acostumbrado a una iluminación nocturna excesiva, lo que origina un gasto importante y una baja eficiencia de la instalación. Con unas potencias menores, en aquellas vías donde haya una iluminación excesiva, se conseguirían unos ahorros energéticos de cerca del 50%. Ese trata de una medida muy sencilla de ejecutar y obtiene unos ahorros considerables.

Regulación

En el momento en el que se enciende el alumbrado público, no es necesaria mucha luz, ya que todavía no hay oscuridad plena. Una forma de reducir el nivel son los reguladores de tensión o de flujo luminoso. Gracias a éstos, en los minutos previos a la noche, la potencia no está al 100%, lo que produciría unos ahorros del 18% aproximadamente.

El alumbrado público es un bien de todos. Informarse es necesario para conocer como se presta este servicio público en nuestra ciudad y cómo se pueden reducir gastos y evitar contaminación lumínica innecesaria.

Fuentes: Twenergy / IDAE / Flickr

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