Aviones ecológicosUn aterrizaje verde se diferencia de uno convencional en que necesita una potencia mínima para realizarse. A 180 kilómetros del destino, el piloto pone los motores al ralentí y desciende «planeando». Sólo cuando quedan 11 kilómetros para llegar a la pista se empezaría a subir la potencia al avión. A partir de ahí se trata de un aterrizaje cualquiera, y el tiempo de vuelo tan sólo aumenta en un par de minutos. Hoy en día los aviones no descienden de una forma continua, sino «a saltos», realizando aumentos de potencia puntuales. El gran problema de los descensos ‘verdes' es que aumenta la complejidad del tráfico aéreo, porque cuando se implante en los aeropuertos españoles los aviones dejarán de descender a la misma velocidad. En un principio se probará de noche.

No se trata de la única iniciativa que impulsa los aterrizajes más respetuosos con el medio ambiente. Otros países también los están ensayando. Si triunfan, ayudarán a mejorar la eficiencia energética de un sector, el de la aviación, que es responsable del 2% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.

Fuentes: Elaboración propia / El País / Flickr

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