César Miranda-Reyes, un investigador mexicano del Departamento de Materiales de la Universidad de Cambridge, defiende que los nanotubos de carbono, un material diez mil veces más fino que un cabello humano, podrían revolucionar el acceso a la electricidad y llegar incluso a reemplazar el cobre.

Si bien el cobre se utiliza en la gran mayoría de aplicaciones electrónicas gracias a su excelente conductividad eléctrica, los nuevos dispositivos electrónicos comienzan a requerir características que el cobre no posee, por ejemplo, materiales cada vez más ligeros. Algo que aportarían los nanotubos de carbono. Esta nueva tecnología es extremadamente ligera, flexible, fuerte, resistente a la corrosión y no tan costosa como el cobre si se produce a gran escala.

La estructura de los nanotubos de carbono es similar a la forma de un panal de abejas. Los nanotubos de carbono son cilindros huecos y extremadamente pequeños cuyas paredes están formadas por átomos de carbono acomodados de tal manera que forman una red de hexágonos. Los nanotubos de carbono pueden obtenerse además a partir de metano, ofreciendo una tecnología con menor impacto ambiental que el originado por la extracción del cobre.

El método utilizado por la universidad de Cambridge para crear nanotubos se conoce como deposición química del vapor. Los científicos lo describen como “un proceso de síntesis en el que se introducen a un horno a más de 1.000 grados centígrados precursores de carbono y un catalizador en estado gaseoso. Cuando el precursor -un gas que contiene carbono (por ejemplo metano)- llega a la zona más caliente del horno, las moléculas del gas se descomponen produciendo átomos de carbono que se acomodan sobre las partículas catalizadoras formando los nanotubos de carbono». Después, la nube que se forma se lleva a un lugar más frío, donde se condensa y puede comenzar a ser enrollada en forma de fibra formando un hilo muy delgado.

Los investigadores están convencidos de que en el futuro los nanotubos de carbono alcanzarán una conductividad similar a la del cobre, y que sus múltiples ventajas convertirán a este nuevo material en la alternativa más viable y ecológica para la conductividad.

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