Ebook

El libro de papel

El libro y otras publicaciones «tradicionales» como los periódicos tienen como gran baza el ser productos de larga vida, reciclables y que no consumen ningún tipo de energía durante su uso.

Pero detrás de su fabricación siempre ha habido unos cuantos «peros»: el empleo de toneladas de papel, la toxicidad de las tintas utilizadas o su coste energético. Sin olvidar las emisiones de CO? liberadas durante su transporte, tanto de los distribuidores como de los propios lectores que deben desplazarse hasta el punto de venta para adquirirlos. Y la cosa no queda ahí: cuando un libro o un diario «mueren», el destruirlos, incinerarlos o llevarlos a un vertedero también provoca emisiones contaminantes, como el metano.

Sin embargo, parece que los «contras» del papel no están tan claros. Desde la Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón (ASPAPEL) se apunta que el ciclo del papel es sostenible. De hecho, estaríamos, según la asociación, ante una fuente renovable de materia prima (el bosque). La explicación sería la siguiente: por un lado, los árboles producen madera, en la que se fija el CO? que queda «almacenado» en el papel, contribuyendo a que la atmósfera sea más limpia. Por otro lado, gracias al reciclaje se prolonga la vida de las fibras de celulosa obtenidas de la madera. De hecho, en 2008 se recuperó el 69% del papel que se consumió, frente al 64% de 2007. Más datos: los 5 millones de toneladas de papel y cartón recuperadas y recicladas supusieron un ahorro de espacio en vertedero equivalente a 50 grandes estadios de fútbol.

A esto se añade el descenso de consumo medio de papel per cápita, que ha pasado de los 176 kilos anuales por habitante en los años 90 a los actuales 116 kg anuales por habitante. Además, según el informe de ASPAPEL «Árbol, papel, planeta», la lectura en papel no es tan contaminante como la pintan. Según el estudio, leer un periódico tiene menos impacto ambiental que la lectura de un diario digital durante unos 30 minutos.

El libro electrónico

Frente al ciclo sostenible y la posibilidad de reciclaje del libro de papel, el electrónico tiene a su favor permitir un doble ahorro energético. Por un lado, puede almacenar miles de obras en un solo dispositivo, evitando así la tala de árboles y el impacto medioambiental de su fabricación. Por otro lado, la tecnología que emplea el e-book, la llamada tinta electrónica, tiene un consumo de energía muy bajo. Así, según un estudio de la compañía Cleantech Group, «The environmental impact of Amazon’s Kindle», el uso de uno de estos dispositivos ahorraría unos 168 kilos de CO2 al año. No está nada mal. Y si se usara toda la memoria del libro electrónico, el ahorro en emisión de gases de efecto invernadero sería de unos 11.185 kilos.

Según un estudio del Royal Institute of Technology de Suecia publicado a principios de 2010, unas 33 obras digitalizadas de unas 360 páginas ya compensarían la fabricación y el uso de un e-book, una cifra que a los aficionados a la lectura no les supondrá ningún problema alcanzar. El estudio también señala que, por cada año que se utilice este dispositivo, se habrá evitado la emisión a la atmósfera de unos 168 kilos de CO?.

Pero los e-books no están exentos de desventajas. La principal reside en el consumo energético que implica su uso. Un libro de papel no requiere recargas periódicas, mientras que un libro electrónico está limitado por la duración de su batería. Además, su vida es mucho menor. Aún no está claro cuál será la vida útil que podrán alcanzar estos dispositivos, sujetos a los vaivenes de las modas y las novedades del mercado, pero parece factible que se queden obsoletos en un plazo inferior a diez años, un periodo sensiblemente menor que el del libro tradicional. Además, queda la duda de si entre los lectores de libros electrónicos seguirán existiendo «nostálgicos» que compren periódicos y libros en papel. De ser así, el consumo sería doble.

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