OrigamiLos orientales han conservado las antiquísimas técnicas manuales de confección y papiroflexia y ahora se ponen de moda en el mundo occidental combinando distintas ventajas, desde el cultivo de las técnicas de meditación y relajación -ordenan cuerpo y mente, dicen-, hasta la utilización de materiales reciclables para fabricar los más diversas manufacturas. Talleres de origami o amigurumi (una suerte de ganchillo) se popularizan entre los cazadores de tendencias. Modernos y modernas ya lucen modelitos eco-responsables que combinan tejidos de punto y manualidad por igual. Adiós a las largas cadenas industriales que perpetúan la huella de carbono, viva el «háztelo tú mismo» y aprovecha materiales ya usados.

La decoración tampoco se queda atrás, ya hace tiempo que sillas, mesas y sofás de cartón reciclado lucen en los escaparates de las tiendas más modernas como una alternativa a las conocidas opciones suecas. Pero ahora además, incorporan la filosofía origami de disposición óptima del espacio y la sabiduría oriental para compactarlo todo. Incluso firmas consolidadas que defienden la decoración más clásica, como las figuras de porcelana, se han apuntado al origami para abrir su catálogo y hacer un guiño al siempre agradecido papel. El atractivo de lo efímero en combinación con el cuidado del medio ambiente triunfa entre los sectores más insospechados.

En España este arte milenario viene también de lejos ya que fue el filósofo Miguel Unamuno el que lo introdujo en el país, allá por los años 30 del siglo pasado, rebautizándolo como «cocotología» en referencia al vocablo francés «cocotte» o «pajarita» a cuya confección, como buen cultivador de la mente, era muy aficionado.

Fuentes: Twenergy / El País / Wanda Barcelona / Pika Pika / Flickr

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