¿Hace cuánto que no das un paseo o compartes con un amigo una comida? La mayoría de nosotros hace meses que no practicamos ninguna de las dos, cuando deberíamos hacerlo prácticamente a diario.

Cuando hemos conocido el Movimiento Slow nos ha parecido genial, no solo porque es verdad que con calma la vida se disfruta más, sino porque tendríamos más tiempo para poner en práctica cosas buenas para nosotros y para el medio ambiente. Si te mentalizas que no hay prisa, de que no llegas tarde a ninguna parte podrías, por ejemplo:

  • Utilizar la bici o andar antes que el coche, reduciendo las emisiones de CO2.
  • Hacer cosas a mano, como el pan artesano que es mucho más ecológico y sano.
  • Dedicar más tiempo a la familia y a tu pareja. ¡Hablar no contamina!
  • Cultivar un pequeño huerto ecológico en casa. Así evitarías comprar algunos productos en el mercado.
  • Comprar en pequeños comercios ecológicos. Si le dedicas más tiempo a las pequeñas cosas podrás, por ejemplo, acercarte a la frutería más cercana a por fruta ecológica. Así, evitarás coger el coche y también acumular embalajes muy contaminantes como el corcho blanco.

Ya sabes, a partir de hoy tienes la oportunidad de disfrutar más de la vida. De ti depende apuntarte o no al Movimiento Slow y empezar a hacer todo eso que es mejor no solo para ti sino para la naturaleza.

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