El mar como fuente de energía

Pero las mareas no son el único elemento del que podría extraerse energía en los océanos y los expertos están intentando ya aprovechar la fuerza de las olas. Es la conocida como energía undimotriz, que en España está todavía en una fase experimental pero que en otros lugares está siendo usada ya para abastecer la red eléctrica. En Dinamarca, por ejemplo, su proyecto Wave Dragon ha logrado incluso batir records mundiales logrando generar 20.000 horas continuadas de servicio.

En Australia, 3 boyas sumergidas proporcionan energía a la red eléctrica

La última de las novedades en el campo de la energía generada por las olas del mar llega desde Australia, donde tres boyas sumergidas son en realidad generadores conectados a la red eléctrica que usan la fuerza de las olas del mar para generar energía. Esta propuesta, el CETO 5, da ya servicio eléctrico a la base naval más grande del país. El movimiento de las olas hace que las boyas se muevan y que estas activen a su vez unas bombas que lanzan agua a presión y activan unas turbinas.

Además, cuentan con una planta de desalinización que genera agua potable

El sistema se completa además con una planta de desalinización del agua del mar, lo que permite que no solo sea una fuente de energía limpia sino también una manera de generar agua potable. Esto hace que sea un proyecto con más aplicaciones que la simple generación de energía y que pueda resultar recomendable sobre todo para algunas regiones en las que el acceso a agua dulce es más difícil.

Los australianos aún no han acumulado las cifras record del proyecto danés, pero sus 14.000 horas de funcionamiento continuado ayudan a comprender por qué la energía undimotriz puede ser una alternativa y sobre todo una que se use para generar energía para el mercado comercial.

Por qué usar la energía undimotriz

¿Por qué emplear la energía de las olas para generar electricidad y por qué decantarse por ella en lugar de emplear las otras fuentes de energía renovables?

Los creadores del sistema dan tres razones fundamentales para ello. La primera es la, por así decirlo, rutina: las olas son mucho menos variables que otros recursos y sus cambios son mucho más graduales. La segunda está ligada al cómo se pueden adelantar esos cambios. Es más fácil predecir cómo estará el mar que, por ejemplo, la fuerza del viento. Según sus datos, de hecho, las olas son tres veces más predecibles que el viento.

Y, finalmente y en tercer lugar, las olas son un recurso más fácilmente accesible. El 60% de la población mundial vive a unos 60 kilómetros de la costa, lo que hace que las olas sean una fuente de energía que puede llegar, potencialmente, a un amplio margen de personas. En algunos países y en algunas regiones con grandes cantidades de costa, como pueden ser Portugal o Escocia, se han estado probando diferentes sistemas en los últimos tiempos. En el caso de Portugal, por poner un ejemplo cercano, se puso en marcha un piloto hace unos años que generaba electricidad para 1.500 hogares en el norte del país usando la fuerza del oleaje.

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