La explotación del calor del interior de la Tierra contempla ahora un nuevo enfoque que consiste en utilizar el CO2 a alta presión para extraer el calor subterráneo. Esto permite prescindir del agua como elemento transportador y facilitar así la operación ya que el CO2 se infiltra de forma más eficiente que el líquido elemento entre las rocas porosas. Así, esta nueva técnica permite además ampliar el número de yacimientos geotermales dado que el CO2 llega a sitios donde el agua no podría acceder o en su defecto sería más costoso, tanto técnica como económicamente.

Pero aquí no se acaban las buenas noticias. Otra ventaja adicional de este sistema es que retiene el CO2 en el subsuelo impidiendo su emisión a la atmósfera y por tanto el consiguiente efecto invernadero. Además, por sus características el CO2 no erosiona el material poroso y evita obstrucciones alargando así la vida útil del yacimiento.

Todo apunta a que la versatilidad de este sistema permitirá que sea utilizado también en yacimientos convencionales de combustibles fósiles casi agotados como método de impulso para la extracción de gas natural o petróleo.

Una manera eficiente de combinar técnicas y recursos energéticos en un sector que cada día nos depara una sorpresa.

Fuentes: Earth Techling / Treehugger / Flickr

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