Cada vez nos concienciamos más sobre lo contaminantes de los residuos y cada vez separamos más residuos. Hasta parece que lavamos nuestras conciencias usando productos biodegradables. ¡Pero si se degradan solos! Aquí viene la mala (o regular) noticia: no es instantáneo. No se degradan de la noche a la mañana. Si hasta la piel de un plátano que se tira se demora entre uno y tres años en biodegradarse, veamos qué pasa con uno de los productos biodegradables que más usamos: las bolsas y los plásticos.

Los productos biodegradables no se degradan de la noche a la mañana

Los plásticos biodegradables

Llegan a nuestros hogares en forma de envoltorios y bandejas de alimentos que se degradan; los ponemos en los huertos o jardines como hojas de plástico que pueden mezclarse en la tierra con una capa biodegradable de mantillo y semillas; incluso las tenemos en los botiquines del baño como suturas absorbibles. Son plásticos biodegradables y su virtud es que se trata de materiales que los microorganismos como bacterias u hongos pueden descomponer en agua, dióxido de carbono (CO2) y otros biomateriales.

Pero una bolsa de plástico, por muy biodegradable que sea, tarda años en desaparecer. Es verdad que las convencionales tardan 150 años en hacerlo, frente a una 100% biodegradable (no todas lo son), que empieza su proceso de degradación a los 18 meses (por eso suelen llevar fecha de fabricación impresa). Pero es que hablamos de un año y medio. No es poco, y además tampoco lo hace fácilmente. Necesita unas condiciones especiales de microorganismos, temperatura y humedad para hacerlo, y si son enterradas, con la creencia errónea de que puede hacerse ya que se trata de un material biodegradable, puede llegar a emitir gases de efecto invernadero, y ser más nocivos para el medio ambiente que un plástico común y corriente. Por eso, la mejor alternativa es reutilizar bolsas de tela y cartones una y otra vez.

Otro ejemplo para darnos cuenta de que aunque leamos “biodegradable” en la etiqueta no debemos confiarnos: los pañales tradicionales se demoran entre 300 y 400 años en descomponerse, puesto que han sido elaborados con materiales derivados del petróleo. Los elaborados con materiales biodegradables son mejor opción, pero aún así tardan en degradarse entre tres y seis años.

Plásticos biodegradables

¿Y el papel? ¿No iba tan rápido?

Reciclamos papel para detener la tala de árboles, para que nuestros desechos no ensucien el planeta y porque se puede seguir reutilizando, pero este elemento no es el que más problemas da al medio ambiente. Aunque como podemos ver los tiempos del medio ambiente ¡son mucho más lentos de lo que pensamos! Si un papel se nos cae en un bosque, cuando llueva podrá biodegradarse, pero tardará ni más ni menos que entre uno y dos años en hacerlo. Pero si el suelo es seco puede tardar mucho más, y la cosa se complica si las tintas que se han usado en el papel no contribuyen a ello.

Un último problema que presentan los materiales biodegradables es que aún no existen suficientes centros de reciclaje especializados en ellos, por lo que solemos echarlos a la basura con el resto de residuos, y esta falta de tratamiento final adecuado puede generar un perjuicio ecológico mayor del que pretende prevenir.

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