El reciclaje en JapónLa falta de espacio, sobre todo en las grandes ciudades, se ha convertido en un problema de primer orden, por lo que los hábitos de reciclaje se han generalizado en la sociedad. Así, sólo en plástico, Japón recicló en 2010 el 77% de todos sus residuos, comparado con el 73% de 2006, cuando se superaron las 2 toneladas recicladas y las casi 5 fundidas para convertirlas en materiales químicos o, sencillamente, generar energía. Además, existe una premisa que se sigue a rajatabla: cada uno es responsable de la basura que genera, por lo que no hay papeleras en las calles. Si tienes un chicle que quieres tirar, te lo has de guardar hasta llegar a casa.

Ya en el momento de empadronarse en el ayuntamiento, uno se sorprende de recibir un paquete de bolsas de basura, acompañado de las instrucciones de reciclaje en varios idiomas (más de 30 páginas). El objetivo es que empieces a reciclar desde el principio, sin excusas como que recién mudado no has tenido tiempo de ir al supermercado a comprar bolsas –transparentes para que se pueda ver el contenido y con letras de colores para cada tipo de residuo–. No es para menos, porque en Japón se separa plástico (a las botellas se les quita el tapón y la etiqueta y se han de lavar), residuos orgánicos –que son los únicos que se incineran–, metales, cristales y cerámica, que son enterrados. En 2010, se recicló el 72% de las botellas de PET, frente al 48% de Europa o el 29% de EEUU.

¿Hay residuos sin bolsas? Claro, y también hay que separarlos. Es el caso de las latas de refresco, que no se aplastan; los papeles, que se separan a su vez en blanco y negro y color; las pilas; las botellas de cristal, agrupadas por colores; las bombillas

La recogida de la basura orgánica se realiza dos veces por semana, tanto en invierno como en verano, lo que puede producir cierto mal olor en casa con los desechos de pescado. En las comunidades de vecinos no hay cubos para esta basura, sino que se depositan en un rincón todas las bolsas hasta que pasa el servicio de recogida por la mañana. Si por casualidad una de las bolsas tiene un residuo no orgánico, aunque sea un cristal roto, el basurero tiene orden de no recogerla. Lo mismo sucede en el caso de desechos de mayor tamaño como muebles o electrodomésticos, que si no llevan una etiqueta adhesiva oficial donde figuren los datos del propietario tampoco se retiran. De este modo, la tasa de acierto en la separación de residuos es muy alta.

Fuentes: TwenergyGuardian / specialkil.blogspot.co.uk / marcjapan.wordpress.com / tooenchumbao.blogspot.com / Flickr

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