En España, lo más habitual es que toda esta materia orgánica termine en el vertedero con el resto de residuos no reciclables. Sin embargo, es posible darles una segunda vida a través de su reciclaje, y una de las mejores formas es con proceso de compostaje doméstico. El compost es un abono lleno de nutrientes que nos sirve para mejorar el suelo de nuestro jardín o abonar nuestras plantas, una alternativa más respetuosa con el medio ambiente que los fertilizantes químicos. Con el compost, disminuimos la cantidad de basura que va a parar a los vertederos y reducimos las emisiones de gases de efecto invernadero. Un dato: con el compostaje doméstico se emiten cinco veces menos gases que el compostaje industrial para tratar la misma cantidad de restos de cocina y jardín.

Cómo reciclar materia orgánicaSegún la Unión Europea, una buena gestión de los residuos biodegradables proporcionaría beneficios ambientales, sociales y económicos: «se ahorrarían decenas de millones de euros y hasta 44 millones de toneladas de emisiones de CO2 equivalente«. La Comisión Europea destaca que solamente en Reino Unido se tiran a la basura todos los años 19.000 millones de euros en restos de comida. Un documento realizado por esta organización muestra ejemplos muy interesantes de buenas prácticas de compostaje y recogida selectiva de residuos en varias ciudades europeas. En España, destacan los programas de Baix Camp, Barcelona y Montejurra.

Hay incluso iniciativas que van más allá y convierten los desechos humanos en biogás o esas cáscaras de plátano que tiramos a la basura en bolsas de plástico. El no va más del reciclaje.

«Tu basura vale un huevo»: una alternativa al compostaje

La organización Ecologistas en Acción propone otra forma de reciclar los residuos biodegradables: «utilizarlos como recurso sin tratamiento previo, volviendo a recuperar el uso que tradicionalmente se le ha dado a la basura de casa, es decir para alimentar unos animales de consumo que generan alimento y excrementos con los que abonar la huerta«. Con esta idea, los ecologistas han desarrollado en Sevilla el proyecto «Tu basura vale un huevo«, un espacio comunitario de huertos sociales que incluye un gallinero donde alimentan a las gallinas con la basura orgánica que los socios traen cada día de casa. Los resultados han sido excelentes: cada semana se recogen unos 120 kilos de basura, evitando llevar al vertedero casi 11 toneladas de «biorresiduos». Además, desde el inicio del programa se han repartido más de 12.000 huevos, lo que resulta en una proporción de un huevo igual a un kilo de basura.

Escribe un comentario