Los escombros pertenecen al grupo de residuos sólidos urbanos (RSU), definidos por la Ley de Residuos como aquéllos generados en los domicilios particulares, comercios, oficinas y servicios -sin calificación de peligrosos. Los escombros son sólo una pequeña parte de estos residuos; hay muchos tipos más:

materia orgánica (restos de alimentos o jardinería),
papel y cartón (periódicos, revistas, embalajes, cajas, envases…),
plástico (botellas, bolsas, embalajes…),
vidrio (botellas, frascos…),
metales (latas de conserva, botes),
maderas (muebles),
textiles (ropa, elementos decorativos del hogar…), y
otros residuos de composición variada.

En España, la cantidad de RSU generada por habitante y día es de alrededor 1 kilo, y el depósito incontrolado de basuras o la no selección de éstas produce graves Residuos urbanosdaños al medio ambiente. Para evitarlos, existen diferentes tratamientos, como la separación y recogida selectiva en contenedores (vidrio, plástico, cartón, pilas…) o la recogida general en contenedores de basura, desde donde los residuos se transportan a vertederos o plantas de selección y tratamiento. La incineración es otro proceso muy habitual para reducir de forma eficaz el volumen de residuos y de la cual se obtienen grandes cantidades de energía. Su gran problema es que genera gases contaminantes, algunos muy peligrosos para la salud (como las dioxinas). Con la materia orgánica se puede hacer «compost» a través del compostaje, y luego utilizar esa materia para abonar suelos, alimentar al ganado e incluso obtener combustible. Para tenerlo claro, sólo hay que buscar los símbolos de reciclaje en los envases y llevar los residuos al punto limpio que les corresponda.

¿Y qué hacemos con los escombros?

En el caso de los escombros, el Real Decreto 105/2008 prohíbe tirar residuos en vertederos que no hayan pasado antes por una planta de tratamiento donde se haya extraído todo aquello que pueda ser reciclado. En estos centros de selección se aprovecha todo lo posible y el resto se lleva a vertederos. En este punto, es esencial que los vertederos estén controlados y cuenten con un acondicionamiento para minimizar la contaminación ambiental (aire, tierra y agua), los efectos perjudiciales sobre la salud pública (por la contaminación ambiental y por la posible transmisión de enfermedades infecciosas) y el impacto paisajístico.

Con todo, hay que recordar que la composición de la basura es reflejo de la actual sociedad de consumo cuyos hábitos están dirigidos a la compra de productos de «usar y tirar» que nos conducen a una irrefrenable generación de residuos.

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