Su funcionamiento es muy sencillo: los servicios municipales de recogidas pasan por cada hogar en un día concreto para retirar cierto tipo de residuo (orgánicos, envases, papel, vidrio y resto). Sólo se recogen durante ese día y sólo las bolsas que están perfectamente separadas, por lo que la práctica del reciclaje aumenta instantáneamente.

Por ejemplo, 70 ayuntamientos de la asociación catalana de Recogida Selectiva Puerta a Puerta han conseguido doblar el índice de reciclaje en sus municipios con este método. Han calculado que reutilizan el 75% de la basura, cuando la media de su comunidad autónoma es del 34%. En Riudecanyes, un pequeño municipio de 1.000 habitantes de Tarragona, los vecinos saben que tres días por semana, a partir de las diez de la noche pueden bajar las bolsas con material orgánico, otro día el papel, otro los envases, otro el cristal y otro día los residuos «inclasificables». Mientras llega el momento de la recogida, deben guardar sus basuras separadas en sus propias casas, por lo que una buena campaña de información es fundamental para que los ciudadanos entiendan las razones por las que deben adoptar este nuevo hábito.

En nuestro país, además de unos 90 municipios catalanes, Candás (Asturias), María de la Salut, Puigpunyent i Esporles (Mallorca) o Usurbil (Guipúzcoa), entre otros, ya han implantado la recogida selectiva de basuras puerta a puerta. En Italia, uno de los países pioneros en su implantación, ya existen más de 1.800 municipios que practican este tipo de recogidas. En algunos países incluso se ha logrado implantar en grandes ciudades como Bruselas, Munich o Viena.

Fuentes: Elaboración propia / consumer.es / europapress.es / flickr.com

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