En siglos pasados hemos visto cómo diferentes personajes han realizado inventos de gran envergadura que, de hecho, hoy continúan vigentes y utilizamos en nuestra vida diaria. Estas creaciones han supuesto Revoluciones Industriales a nivel histórico y económico; sin embargo, muchos aseguran que en la actualidad estamos frente a una posible tercera revolución industrial, gracias al almacenamiento de energía.

Primera, segunda y ¿tercera Revolución Industrial?

revolución industrial

La electricidad fue la gran invención de la Revolución Industrial en el siglo XIX, tras los trabajos y descubrimientos de investigadores cuyos nombres nos resultan familiares como Ampère, Faraday, Ohm o Volta. Por su parte, en la Segunda Revolución Industrial participaron otros grandes inventores como Siemens, Graham Bell, Tesla, Edison y más, quienes convirtieron la energía eléctrica en una actividad industrial capaz de transformar la historia.

¿Qué ha pasado con el almacenamiento de energía?

Uno de los grandes inconvenientes que a lo largo de los años todavía no se ha resuelto es el almacenamiento de energía. Este ha conllevado a que su desarrollo en determinados elementos móviles (coches, motos, aviones…) haya sido casi nulo hasta nuestros días.

Situación actual

Debido a la elevada dificultad que tiene el almacenamiento de energía, hasta ahora, la energía que se genera se tiene que consumir instantáneamente, de lo contrario, se pierde. Lo anterior genera las famosas curvas de demanda y generación para maximizar el uso de los recursos, que deben estar totalmente coordinadas y gestionadas para atender la demanda eléctrica del mercado.

La situación de demanda – fabricación (generación) hace que el proceso industrial de la generación de electricidad sea totalmente diferente a otros procesos industriales que funcionan contra stocks o almacenes reguladores, los cuales no existen en el sistema eléctrico.

¿Cómo se produce la electricidad?

La generación de la energía eléctrica se produce por el accionamiento mecánico de generadores electromecánicos movidos normalmente por energías primarias (agua, viento…) o bien por el vapor de agua producido a través de reacciones térmicas o nucleares. Una vez producida la electricidad, esta se transporta gracias al invento de finales del siglo XIX: el transformador.

Los transformadores permitieron transportar la electricidad a mayores distancias desde su fuente de generación. Esto, a su vez, dio lugar al desarrollo de grandes centrales generadoras de electricidad.

El papel de Alessandro Volta

Alessandro Volta
Alessandro Volta.

Llegados a este punto, el almacenamiento de la electricidad surge en el siglo XVIII con Volta, quien inventó la pila voltaica (actualmente las pilas y baterías eléctricas). Las limitaciones de este invento eran la capacidad limitada que tenía y la necesidad de recargarla cada vez que se terminaba pero, sin duda, presentaba grandes aplicaciones, sobre todo en lo referente a la movilidad.

¿Estamos frente a la tercera Revolución Industrial?

Pues bien, esas limitaciones parece que en el siglo XXI se están redescubriendo con la llegada de la posible tercera Revolución Industrial que, durante estos últimos años, hemos sufrido a través del desarrollo de móviles, tablets u ordenadores portátiles. Estos dispositivos, además de reducir notablemente su tamaño, han incrementado notablemente su capacidad de dar servicio y proveer de electricidad.

Un ejemplo claro de esta evolución son las conocidas “pilas”, que todos usamos para nuestros mandos a distancia o juguetes infantiles. Otro ejemplo son las “baterías” de los móviles, cámaras de foto y vídeo.

La llegada de los coches eléctricos

Coche Tesla y JB Straubel
Coche Tesla y JB Straubel.

Dicha revolución ya ha pasado de los pequeños dispositivos a los grandes, como coches, motos e incluso aviones, estando inmersos en una revolución acerca de la capacidad de almacenamiento y potencia disponible para mover estos dispositivos. Ejemplo de ello es el fabricante de coches eléctricos Tesla, que ha revolucionado el mercado de la movilidad sostenible desarrollando e investigando nuevas formas de almacenar, entregar energía y recargar baterías.

El máximo responsable técnico de Tesla Motors, JB Straubel, indica que la revolución en el almacenamiento de energía (pensado para vehículos eléctricos) empezó en 1990 con el comienzo del uso de la tecnología ion-litio, que es la tecnología que casi todos los  fabricantes de coches tienen en su roadmap de lanzamiento de coches sostenibles.

Tesla Motors

El desarrollo tecnológico en el campo del almacenamiento de energía para vehículos eléctricos ha sufrido un gran avance en los últimos 5 años, incrementando su capacidad y potencia entregada en más de 40%.

La constante evolución de este tipo de tecnologías es asimilable a la que podrá usarse en los hogares, de hecho, actualmente esta tecnología está utilizándose en la propia fábrica de Tesla para cubrir picos de demanda, teniendo previsto llegar a crear una instalación que provea de hasta 4 megavatios-hora.

Este avance en el almacenamiento eléctrico hace pensar que en un futuro no muy lejano podremos ser autogeneradores de la electricidad que consumimos los usuarios a través de energías renovables y que esta podremos almacenarla e incluso verterla a la red a través de las Smart Grids. Sin embargo, para esto aún quedan unos cuantos años, pero lo más importante es que estamos en el camino de una auténtica revolución, como la de la Primera Revolución Industrial.

Aviones eléctricos

Airbus

Un ejemplo de esta revolución en la que estamos inmersos, y no nos damos cuenta, no son solo los coches y motos eléctricas, sino también los aviones. El fabricante de aviones Airbus está trabajando en el E- Fans: un avión eléctrico que ya surca los cielos cargado de baterías.

Tal como pudiste notar en el post de hoy, el almacenamiento de energía supone una tercera revolución industrial, aunque no seamos conscientes de ello. Esto debido a la importancia que traen consigo no solo las pilas o baterías, sino los grandes medios de transporte terrestre y aéreo que se han venido desarrollando en los últimos años.

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