Las aplicaciones del almacenamiento son muy diversas y afectan a todos los elementos de la red eléctrica:

Generación de energía

La existencia de sistemas de almacenamiento de energía facilita la máxima penetración de las energías renovables en la red eléctrica porque sirven de soporte, especialmente de la energía solar y eólica, y también como apoyo a generadores para completar picos de demanda.

Transporte y distribución de la electricidad

Estas aplicaciones ayudan a reducir la congestión de líneas. Además, colaboran en reducir las pérdidas en el sistema de transporte y distribución conjuntamente con los generadores distribuidos.

Nivel usuario: empresas y particulares

El almacenamiento de energía permite mejorar la calidad del suministro eléctrico a empresas y particulares, minimizando el riesgo de interrupciones de suministro.

Así mismo también permiten optimizar la curva de consumo, reduciendo la potencia máxima necesaria, lo que genera importantes ahorros económicos en el término fijo de potencia contratada.

Además, los usuarios podrán gestionar su propio consumo empleando la energía almacenada cuando el coste del kWh sea mayor. En este sentido disponer de tarifación horaria puede suponer importantes ahorros, ya que los mayores consumos se producirán en los periodos de menor coste.

Otra aplicación del almacenamiento de energía es el vehículo eléctrico que dispone de una batería que acumula energía para emplear posteriormente. Esto genera una reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) y disponer de un medio de transporte más sostenible.

Proyecto STORE

El Proyecto “STORE”, liderado por Endesa, iniciado en 2014 en las Islas Canarias, buscaba evaluar el empleo de sistemas de almacenamiento a gran escala con el objetivo de integrar de forma plena las energías renovables en el sistema eléctrico.

El proyecto quería demostrar la viabilidad económica y energética de la integración de tres tecnologías de almacenamiento de energía (Baterías Ión-Li, ultra condensadores y volantes de inercia) en un entorno real.

Los resultados han sido bastante satisfactorios, ya que han conseguido demostrar que el almacenamiento de energía es un elemento indispensable para la creación de un sistema eléctrico estable y sostenible desde un punto de vista ambiental.

El almacenamiento de energía sin duda abrirá las puertas a la gestión y aprovechamiento de la energía a todos los niveles, implicando beneficios tanto para gobiernos, empresas y particulares.

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