La explicación es más sencilla de lo que parece. Es posible ahorrar dinero en la factura sin necesidad de implementar medidas que vayan a reducir el consumo energético. Estas medidas de optimización de la factura son las siguientes:

  • Adecuación de la potencia contratada: Si la potencia del contrato es mayor de la necesaria, la facturación será elevada y será conveniente bajarla, reduciendo considerablemente los costes fijos de la factura.
  • Elección de la tarifa más reducida y adecuada a las necesidades de cada usuario: Dependiendo del perfil de consumo será más interesante pagar un precio fijo por la electricidad, pagar el precio de la electricidad establecido cada hora por red eléctrica o tener un precio distinto por la tarde y por la mañana con la discriminación horaria. Cada cual tendrá que estudiar qué le conviene más para ahorrar en la factura de la luz según su perfil de consumo.
  • Eliminación de energía reactiva: En casos de grandes instalaciones o en presencia de cierto tipo de equipos, como por ejemplo los motores, puede ser interesante la instalación de una batería de condensadores que elimine la facturación por energía reactiva generada por los campos electromagnéticos de algunos equipos.
  • Negociación de precios con la empresa comercializadora en caso de mercado libre.
  • Incorporación al bono social si se cumplen ciertos requisitos. Esta ayuda creada por el gobierno garantiza un 25% de descuento frente al Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor.

Para conocer mejor el perfil de consumo, por normativa los contadores de toda la vida están siendo sustituidos por otros contadores digitales e inteligentes, que permiten controlar con más detalle los consumos.

Estas medidas además no suelen implicar ningún gasto previo de inversión. Se trata de una ganancia asegurada. ¿Tienes tu tarifa ajustada a tus necesidades?

Fuentes: Elaboración propia / MINETUR

Imagen: © ajcabeza/AdobeStock

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