Según el estudio ‘The Internet of Things: Consumer, Industrial & Public Services 2016-2021’ de Juniper Research, en 2021 habrá más de 46.000 millones de dispositivos IoT (Internet of Things) conectados, es decir 3 veces más de los que tenemos ahora mismo. Y, por supuesto, esto influirá en la evolución de los hogares autónomos.

¿Qué beneficios aporta instalar elementos domóticos en el hogar?

La domótica en el  hogar es tema muy amplio: a través de la conexión de elementos se pueden dar soluciones a necesidades muy diversas. Sin embargo, hoy en día, podríamos resumir los beneficios que nos aporta la domótica en 3 aspectos.

Confort

En primer lugar, los usuarios buscan que sus hogares sean más confortables, con la opción de controlar de manera fácil, sencilla y desde cualquier sitio elementos de su casa relacionados con la temperatura (calefacción, aire acondicionado…) o la iluminación (persianas, luces…).

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En el mercado existen ya multitud de elementos que te permiten gestionarlo a través de definición de escenarios (“me voy de vacaciones”, “llego a casa” o “me voy de casa”) en los que se define la temperatura de la casa en función de la época del año, si hay que subir o bajar toldos, abrir o cerrar cortinas, etc.

Estos sistemas se pueden programar también teniendo en cuenta la ubicación del usuario. Por ejemplo, si detecta que estás a 10 minutos de casa, podría poner en funcionamiento la calefacción para que la temperatura sea idónea al llegar.

Ahorro energético

La domótica permite también un ahorro sustancial en cuanto a consumo energético o de agua. Se calcula que un cronotermostato puede llegar a ahorrar, dependiendo del crono y del uso, hasta un 35% en las facturas anuales de calefacción. Aquí también se pueden definir multitud de escenarios y de situaciones.

Seguridad

En cuanto a seguridad, los sistemas domóticos son totalmente autónomos. El usuario los puede gestionar por sí mismo y te notifican directamente en tu smartphone. En el caso de algunos grupos de riesgo, como son los ancianos o los niños, los sistemas de seguridad se pueden complementar con wearables como pulseras y medallones de seguridad.

Estas ofrecen información sobre su estado y les permiten informar si tienen algún accidente en el hogar o cerca de él.

Ecosistema o necesidad individual

En el mercado actualmente existen dos tipos de sistemas. Los que ofrecen soluciones a necesidades individuales o los ecosistemas domóticos, que integran multitud de elementos y se gestionan a través de elementos integradores o bien en la nube.

De esa forma, se automatiza el hogar en su conjunto, permitiendo la gestión integral del hogar desde cualquier sitio (y es más asequible de lo que uno se podría imaginar).

Además, todos los elementos son totalmente seguros ya que utilizan sistemas de encriptación para que la información no sea pirateada. Y no solamente se pueden usar en casa, sino también en oficinas pequeñas, que no estén en edificios inteligentes.

El futuro de la IoT en los hogares

El futuro de la aplicación de la IoT a los hogares está en el big data, es decir, en el análisis de los datos de cómo vivimos en nuestras casas. Todos los elementos recogerán datos de cómo vivimos y van a aprender de la experiencia. De esa forma, no será apenas necesario programar escenarios, sino que estos irán aprendiendo de nuestra actividad.

Big Data

También se están desarrollando productos que llevan sensores y medidores conectados a la nube, lo que nos va a permitir conocer cómo se usan los propios productos y, por tanto, permitirá diseñarlos cada vez mejor.

Por otra parte, el foco también está puesto en la salud. Se están diseñando elementos que conectan con estaciones meteorológicas para que nos ofrezcan información sobre la calidad de aire exterior o interior y soluciones para personas que tengan asma, alergias, etc. Otros dispositivos medirán la radiación ultravioleta para indicarnos, por ejemplo, cuándo ponernos crema solar.

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