Te damos tres buenas razones para convertirte en autoconsumidor de energía eléctrica fotovoltaica; reducirás tu huella de CO2, ahorrarás dinero en tu recibo de la luz, y te sentirás mejor contigo mismo, al apostar por una forma de vida saludable y respetuosa con el medio ambiente.

Para dimensionar tu instalación doméstica de autoconsumo debes tener en cuenta tres sencillas normas:

  • Que tu potencia contratada no supere los 100 kW.
  • Que la suma de las potencias de los paneles fotovoltaicos a instalar no supere la potencia que tienes contratada.
  • Que el titular del punto de suministro sea el mismo que el de las instalaciones fotovoltaicas.

Si has leído hasta aquí, entendemos que esto del autoconsumo te interesa, y quieres saber más. Te contamos los principales componentes de un sistema de autogeneración fotovoltaica para una vivienda que permanece conectada a la red eléctrica;

  • Paneles fotovoltaicos: es el sistema de generación más común para el autoconsumo doméstico, aunque no el único. Para una instalación de 3 kW de potencia, necesitaremos entre 24 y 30 m2 de paneles solares, aproximadamente la superficie de un tejado de una vivienda unifamiliar.
  • Baterías: la batería nos permitirá almacenar la energía autoproducida sobrante, para consumirla cuando no estemos generando (por la noche o en días nublados).
  • Inversor: su misión es transformar la energía producida por los paneles fotovoltaicos o almacenada en la batería en corriente continua a energía en corriente alterna, lista para consumirla en nuestra vivienda.
  • Equipos de medida: tendremos dos equipos para usos diferentes:
    • El equipo de medida de la instalación fotovoltaica medirá la energía generada por nuestra instalación, gestionará las cargas y las baterías; a este equipo le podremos incorporarle otro equipo que mida la energía que demanda nuestra vivienda.
    • El equipo de medida de la red eléctrica es el contador que actualmente tenemos en nuestro domicilio, que en este caso medirá la energía que consumimos procedente de la red, y no de nuestra instalación de autoconsumo.
  • Relé:  es el dispositivo que impide que inyectemos energía eléctrica autoproducida a la red pública, manteniendo un sistema de inyección cero.

Y una vez esté todo instalado, te preguntarás… ¿Cómo funciona el sistema de autoconsumo? Básicamente nos podemos encontrar con tres escenarios:

  • La energía producida es mayor a la consumida. Esto será habitual durante las horas del día que estemos fuera de casa; los electrodomésticos (ej. Frigorífico) de nuestra casa consumirán directamente de la energía solar, y la energía sobrante se almacenará en las baterías.
  • La energía producida es menor que la energía consumida (ocurrirá por ejemplo a última hora de la tarde, cuando ya estemos de vuelta en casa y se esté poniendo el sol); la energía que falte provendrá de las baterías, y si éstas no fueran suficientes, recurriríamos a la red eléctrica.
  • No hay producción de energía y sí consumimos energía (lo que ocurrirá, seguro, por la noche); igualmente, recurriremos a las baterías hasta que éstas se agoten, y una vez lo hagan, nos conectaremos a la red eléctrica.

Una vez que sabes sus ventajas, los componentes de la instalación y su funcionamiento, querrás saber cuánto te puedes ahorrar gracias a una instalación de autoconsumo. Los números variarán en función del lugar donde vives (y por tanto la radiación solar), la ubicación de los paneles, tu patrón de consumo y otros factores.

Por eso es importante que te asesores, pidas presupuestos y selecciones al proveedor idóneo. Según los expertos, una instalación de generación eléctrica con baterías reducirá el coste de tu factura mensual entre un 30 y un 50%, y se puede amortizar en un plazo de entre 8 y 12 años.

Esperamos que con este post te haya picado el gusanillo del autoconsumo… ¡y te animes! Puedes consultar la infografía al completo pinchando aquí.

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