PortátilEn época de crisis, todo el mundo intenta ingeniárselas para llegar a fin de mes. Desde hace algún tiempo se han ido expandiendo algunos consejos prácticos para ahorrar en las facturas domésticas, especialmente en la Red. Entre los cientos de ideas que inundan Internet, se presentan aquellas que tienen por objetivo economizar en la factura de electricidad. En este sentido, se anima a cargar todos los aparatos posibles en los enchufes de la oficina, y más en concreto el teléfono móvil y el ordenador portátil. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, y la medida no parece tener un efecto relevante en el ahorro mensual. Para sentir un alivio en los «bolsillos» es necesario tener en cuenta tres factores:

-la potencia de los diversos aparatos,
-el tiempo que necesitan para cargarse, y
-el precio de la energía eléctrica.

Siguiendo estas tres premisas a la hora de calcular cuánto dinero nos vamos a ahorrar, se concluye que cargar el portátil puede costar al año 15 céntimos de euro, mientras que el teléfono móvil no supera esta cantidad. En caso de que se hiciera todos los días laborables (240 días), las cifras tampoco suponen un gran ahorro. En el caso del ordenador estaríamos economizando 20 euros, mientras que con el teléfono serían unos 10 céntimos.

Otras iniciativas

Aunque la idea no es del todo mala, no parece tener un gran efecto para reducir la factura mensual de la electricidad. Existen otras formas de ahorro que parecen ser mucho más efectivas. En la mayoría de las casas hay una televisión, cadenas de música, así como diferentes aparatos y electrodomésticos que funcionan con electricidad. Muchos de ellos parecen que están apagados, pero se encuentran en el «modo de espera«; esto quiere decir que aunque no esté funcionando, se está gastando un mínimo de unos 3 watios. Teniendo en cuenta este hecho, si se desconectasen los enchufes de todos los aparatos que pueda haber en un salón de una casa (televisión, DVD, equipo de música, un router y algún aparato más) se podría ahorrar anualmente entre 20 y 50 euros.

Otro de los ahorros significativos se encuentra en el uso de ordenadores y frigoríficos. Los primeros, si se utilizan para descargar contenidos las 24 horas del día, suponen un coste de 90 euros al año. Mientras que los segundos, en caso de ser una nevera de 300 watios, se ahorraría entre 300 ó 400 euros al año. Frente a los datos, ¿cuál sería la clave para conseguir aliviar la economía familiar? La respuesta es tan sencilla como la de apagar los aparatos completamente con el interruptor mecánico o mediante una regleta de enchufes. La decisión, ahora, la tiene el consumidor.

Fuentes: Twenergy / RTVE / Flickr

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