El mantenimiento de los equipos de aire acondicionado debe de realizarse antes del primer uso tras un largo periodo apagado. No debemos olvidarnos de revisar tanto la unidad exterior como interior:

Unidad exterior

  1. Inspeccionar el exterior del equipo para comprobar que no existen fugas de gases refrigerantes. Estos gases son muy contaminantes para el medio ambiente por lo que debemos tratarlo con especial cuidado.
  2. Verificación del estado de los soportes del equipo.
  3. Eliminar todas las obstrucciones que hubiera al paso de aire.
  4. Limpiar el polvo de la rejilla con una brocha amplia.

Unidad interior

  1. Retirar los filtros para limpiarlos. Las impurezas acumuladas en cualquier filtro del aire acondicionado dificultan el rendimiento y producen malos olores. Para limpiarlos será suficiente jabón neutro y abundante agua. Antes de volver a colocarlos en el equipo, dejarlos secar. En caso de que estén en mal estado, se llevará a cabo una sustitución de los mismos.
  2. Debajo de los filtros debemos de limpiar también todo ese espacio que queda. Pulverizar abundantemente con agua y un par de gotas de lejía, con cuidado de no mojar el contenedor de la placa electrónica. El agua con toda la suciedad irá cayendo a lo que llamamos la bandeja de condensados. Para finalizar el proceso de limpieza, poner el equipo en modo ventilación.
  3. Limpiar también el tubo y la bandeja que recoge el agua. Aplicar bactericidas en caso necesario.
  4. Revisar el funcionamiento de los termostatos de control.

Con todas estas comprobaciones, tareas de limpieza y sustitución o reparación de las partes que estuvieran dañadas, los equipos de aire acondicionado quedarán listos para comenzar a usarlos este verano.

Además, la eficiencia energética tiene una relación directa con el correcto mantenimiento. Daños en el equipo repercutirán directamente en una pérdida de eficiencia. Recuerda hacer un buen uso de los mismos para su mayor durabilidad y mejora de la eficiencia.

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