El consumo energético de las calderas para calefacción y agua caliente sanitaria (ACS) contribuye en más de la mitad al consumo de toda la vivienda. Por ello, el escoger bien el tipo de caldera que vamos a instalar en nuestra casa es imprescindible para ahorrarnos en la siguiente factura energética y, además, evitar emisiones de gases de efecto invernadero.  

El nivel de temperatura al que queremos que circule el agua en la vivienda determinará un tipo de caldera u otro, con mejores o peores rendimientos. Cuanto más baja sea la temperatura que queramos conseguir, mejor será su eficiencia. Esto afectará también al tipo de radiadores que tienes en casa o que quieras instalar. Las calderas convencionales sólo podrán utilizar radiadores de alta temperatura, en cambio, el suelo radiante y los radiadores de baja temperatura son los adecuados para las calderas de baja temperatura o condensación.

Las calderas también se pueden clasificar dependiendo de dónde obtengan el aire que se necesita para la combustión, ya sea del exterior o de la propia vivienda. Estas últimas, llamadas atmosféricas, están prohibidas desde 2010 por su menor seguridad, por lo tanto, busca solo calderas estancas.

Además de conocer los tipos de calderas que existen, es muy importante entender que el tipo de quemador que tenga la caldera también afectará mucho al consumo energético de la misma. En la guía te explicamos cómo funciona y que nos interesa un quemador que se adapte lo máximo posible a la demanda de calor que se tiene en la vivienda.

Por otro lado, el tipo de combustible que utiliza la caldera para su funcionamiento también determinará su eficiencia. Combustibles derivados del petróleo como el gasóleo, además de ser muy contaminantes para el medio ambiente, son menos eficientes que el gas natural. Existen también calderas de biomasa, cuyas emisiones se consideran neutras por ser las mismas que fija previamente la planta.

Comprueba, con un ejemplo real, los ahorros que puedes llegar a conseguir de unos tipos de tecnologías a otras. Te puedes llegar a ahorrar bastante dinero y reducir en gran medida tus emisiones de CO2.

Unos buenos hábitos tampoco pueden faltar. Después de haber elegido la caldera más eficiente, debes saber utilizarla eficientemente y tomar otras medidas en tu vivienda para no malgastar la energía empleada en calentar el agua de tu caldera.

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Fuentes: fenercom / IDAE / Wikimedia commons

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