La gran ventaja de la biomasa es que convertimos un residuo en un recurso, lo que supone un aumento del reciclaje y una reducción de los desechos. La energía de biomasa no contribuye al cambio climático, siendo su balance en emisiones de CO2 totalmente neutro. El uso de la biomasa vegetal es el más extendido de todos. Orujillos de aceite, huesos de aceituna, caña de azúcar, cáscaras de frutos secos y residuos forestales y de la industria maderera como astillas y serrines son la principal materia orgánica utilizada para obtener la energía de forma sustentable.

Aplicaciones energéticas de la biomasa

Son muchos los usos energéticos que podemos obtener de la biomasa. Podemos hablar de aplicaciones térmicas, eléctricas y mecánicas:

– El uso térmico es el más extendido y consiste en la quema de biomasa sólida con fines como la producción de calor y agua caliente sanitaria. Es un método muy utilizado a nivel doméstico, en edificios de viviendas y oficinas y en industrias que buscan reducir su consumo energético. La producción de metano y biogás como combustible a partir de la biomasa es otra aplicación térmica muy útil para el sector ganadero y agrícola.

– Otra aplicación de la biomasa es el uso eléctrico, una forma de producir energía a gran escala que después incorporarán la electricidad producida a la red general. La electricidad se produce por combustión o gasificación y se pueden obtener potencias de desde 1 a 50 MW.

– Existe otra manera de liberar la energía de las plantas a través de métodos bioquímicos. Por ejemplo, a partir de la fermentación del cultivo de almidón y azúcar se obtiene el alcohol etílico, conocido como etanol. El resultado son los biocombustibles. Esta aplicación mecánica de la biomasa nos permite sustituir los combustibles fósiles contaminantes por otros más sustentables. En países como Brasil, ya circulan miles de carros propulsados con alcohol casi puro obtenido de la caña de azúcar.

La biomasa en Colombia

La biomasa en Colombia tiene mucho potencial por la gran capacidad para el aprovechamiento de residuos forestales y agrícolas que tiene el país, sobre todo en banano, cascarilla de arroz, pulpa de café y explotaciones silvícolas. Aunque aún queda mucho por hacer. El potencial energético de la biomasa en Colombia está estimado en unos 16 GWh al año.

Los últimos estudios apuntan que las producciones de bagazo de caña (estimada en 1,5 millones de toneladas anuales), la cascarilla de arroz (con 457.000 toneladas al año) y el fruto de palma de aceite presentan grandes posibilidades en el desarrollo de la biomasa en Colombia. Las zonas más adecuadas para generar esta energía son los Santanderes, los Llanos Orientales y la Costa Atlántica.

No hay que olvidar que una de las grandes ventajas de la biomasa es el acceso de poblaciones rurales aisladas a un tipo de energía eficiente. La producción de  biomasa en Colombia contribuye al desarrollo rural y a que se reduzcan las desigualdades entre regiones, ayudando a formar un tejido industrial y generando mano de obra en el entorno rural. Y por supuesto, contribuye al desarrollo sustentable y al cuidado del medio ambiente.

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