Retos energéticos y situación actual en la UE y en España

Europa se enfrenta a dos grandes retos: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y disminuir su dependencia energética. Desde la firma del Protocolo de Kioto, se han ido cumpliendo los compromisos de tipo medioambiental, energético y de desarrollo sostenible adquiridos por la Unión Europea, pero esto no es suficiente.

La interdependencia y la colaboración económica entre los estados miembros son las bases de la Unión Europea. Sin embargo, en materia energética, el 53,4% del abastecimiento de Europa proviene del exterior, restando competitividad y debilitando la balanza comercial.

 

España tiene una elevada dependencia energética

En el caso de España, el problema es aún más grave. Nuestra dependencia energética alcanza el 73%, si bien es cierto que este porcentaje se está reduciendo gracias a las energías renovables y a la bajada de la demanda energética, motivada en parte por la crisis económica. Además, aunque la producción de combustibles fósiles en España es baja, nuestro consumo de estas fuentes de energía de origen contaminante es de hasta un 72,2%.

 

Política energética europea

La política energética europea busca, entre sus objetivos, recuperar la competitividad con respecto al resto del mundo, mejorar la seguridad del suministro energético y conseguir la sostenibilidad ambiental. Para ello, se han llevado a cabo diversas acciones.

 

Objetivos en materia energética para el año 2020

En el Consejo Europeo de marzo de 2007 se definieron algunas de las estrategias energéticas de la Unión Europea, que establecían, entre otras metas, los Objetivos 20/20/20 para el año 2020:
 

·         Reducir en un 20% las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) respecto al año 1990.

·         Conseguir que el 20% del consumo energético de la UE proceda de energías renovables.

·         Aumentar en un 20% la eficiencia energética para ahorrar un 20% en el consumo de la UE.

Para dar cumplimiento a estos objetivos se han adoptado varios paquetes de normativas como el “Paquete de la energía y clima de diciembre de 2008” y la Directiva 2012/27/UE, relativa a la eficiencia energética. En esta directiva se establecen una serie de medidas y objetivos sectoriales obligatorios. Algunos de ellos son supervisados y seguidos por la Comisión Europea, con sanciones en caso de no cumplimiento. Es, por ejemplo, el caso de las auditorías energéticas, que deben realizarse cada cuatro años en determinadas empresas.

 

La nueva normativa energética

Así mismo, existe otra normativa que establece un sistema de certificación energética de edificios, cuyo objetivo es llegar a conseguir edificios de consumo casi nulo, y establecer un sistema de etiquetado de eficiencia energética de bombillas, electrodomésticos y otros productos.

Para cumplir todas estas metas, la Unión Europea realiza un reparto presupuestario hasta el año 2020. En España la asignación asciende a 36.130 millones de euros: más de 3.000 M€ para economía baja en carbono y más de 1.700 M€ para medio ambiente y eficiencia.

Una vez pasado este primer horizonte, se establecen objetivos más severos y en mayor número para los años 2030 y 2050. Como referencia existe una hoja de ruta que abarca compromisos en cuanto a energías renovables, ahorro y eficiencia energética y reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Estos son algunos de los compromisos actuales para conseguir un modelo energético más sostenible y más independiente. Aún queda mucho por hacer, así que países miembros y ciudadanos debemos seguir trabajado. Y tú, ¿eres espectador, o prefieres ser protagonista?

Fuentes: Elaboración propia

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