La energía solar es una de las alternativas más sostenibles para la producción de energía . Este es un hecho conocido, pero ¿qué nuevas aplicaciones damos a una de las energías renovables más importantes de nuestra vida? Si tenemos en cuenta que Greenpeace estima que la energía solar fotovoltaica podrá suministrar electricidad a dos tercios de la población en 2030, y que el Consejo Mundial de Energía cree que el año 2100 el 70 % de la energía consumida será de origen solar, no está de más repasar algunas de las aplicaciones más provechosas de esta renovable:

Electricidad

Esta es la aplicación más básica de todas: gracias a un panel fotovoltaico, usted puede aprovechar la energía del sol para generar electricidad. Ésta le servirá para alimentar, por ejemplo, el consumo (o al menos parte de él) de energía de su hogar, su hotel, o su empresa. Su panel puede almacenar lo generado en baterías o estar directamente conectado a la red.

Agua Caliente

En zonas de sol, como la mayoría de países de Latinoamérica o España, puede aprovecharse la energía solar para calentar el agua, a través de captadores solares que generan calor. En este caso, hablamos de paneles de energía solar térmica en los que el agua se calienta y puede servir en los hogares (hoteles y hospitales), para ducharse o cocinar, y se puede aprovechar también en la calefacción.

Calefacción y frío solar

Llamamos ‘frío solar’ al aire acondicionado ecológico, que, gracias al consumo de energías limpias puede representar un ahorro de hasta un 70% de la energía. La energía solar se emplea para producir este aire acondicionado eco a través de dos métodos: se recolecta mediante paneles fotovoltaicos que activan los equipos de frío, o mediante colectores solares que son ellos mismos quienes producen la energía térmica a baja temperatura.

Eso para el verano. En invierno, la calefacción también puede ser solar, como comentábamos en el apartado anterior: gracias a sistemas solares térmicos, donde se calienta el agua, que se puede acumular para calefacciones, o incluso para piscinas temperadas.

Por otro lado, hay quien lo tiene todo en uno, con paneles solares capaces de almacenar energía y convertirla en frío o calor, según se necesite.

Riego de plantaciones

Si desde hace mucho que el riego de plantaciones se programa y se hace por goteo para no derrochar agua, el empleo de bombas solares permite un óptimo aprovechamiento del agua hasta en los lugares más remotos y necesitados de agua. Hay varias clases de riegos solares: los de presión constante, que no necesitan baterías ni acumulación de agua, sino que se alimentan directamente de paneles solares; los de movimiento pivot para grandes fincas (el movimiento del pivot se alimenta de energía fotovoltaica); el bombeo solar directo (sin baterías, solo con paneles); o riegos completamente automatizados gracias a paneles solares.

Alumbrado de exteriores

Gracias a los paneles solares, jardines, caminos y carreteras pueden alumbrase mediante el aprovechamiento de la energía del sol y sin necesidad de tendido eléctrico.

Durante el día se genera y almacena la energía, y por la noche se utiliza para iluminar dichos exteriores. Cada punto puede tener su propia autonomía con una pequeña placa, o puede haber una central que recoge toda la energía solar (aunque ésta requiere más espacio e infraestructura de cableado). Los leds funcionan en estos casos como emisores de luz económicos y de larga vida útil.

Carros solares (y otros inventos)

Aún no se han popularizado ni mucho menos masificado (¡pero todo llegará!), pero hay grandes fabricantes desarrollando tecnología para producir carros que se muevan (y corran) gracias a la energía solar. Además del carro solar, ingenieros de todo el mundo desarrollan inventos que sólo funcionan con energía solar, como aviones, computadores portátiles, duchas o bolsos solares.

Fuentes: Suelosolar.es | Twenergy

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