Las lámparas solares son sistemas de iluminación que capturan la luz solar para iluminar espacios interiores. De manera general están compuestos por:

– Captador de luz.

– Concentrador de luz.

– Guías de luz, que son los conductos encargados de dirigir la luz.

Estas lámparas solo funcionan en las horas de luz solar, por lo que no son muy aconsejables para lugares que necesitan iluminación en otros momentos. Sin embargo, son muy recomendables para aquellos espacios en los que, por sus características, no reciben luz natural directa.

Existen diversas tecnologías o sistemas que permiten emplear la luz del sol, adaptándose a las diferentes características y necesidades de las estancias a iluminar. Las más destacables son:

Sistema de espejos

Este sistema está compuesto por un espejo orientado hacia el sol que capta y concentra los rayos solares reflejándolos directamente hacia la zona que se va a iluminar o hacia otros espejos que, mediante el reflejo, llevarán la luz natural a otros puntos donde no llega de manera directa.

En este sistema de espejos, el captador, el concentrador y las guías de luz son espejos que han sido diseñados para minimizar las pérdidas de luz y transportarla con la máxima eficiencia. También se estudia la ubicación de cada uno de los espejos para evitar deslumbramientos molestos.

Uno de sus usos más comunes es en patios interiores. En la parte superior se sitúa un espejo que dirige la luz solar hacia el patio, pudiendo haber otros espejos en el interior del mismo, dependiendo de las necesidades.

Sistema con fibra óptica

Este sistema se basa en paneles formados por una serie de lentes que actúan como captadores de los rayos solares y los enfocan a unos terminales de cables de fibra óptica que transportan la luz hasta el punto que se necesite (hasta 150 metros de distancia).

Es un sistema muy eficiente y con pocas pérdidas, pero al ser una tecnología innovadora y compleja, aumenta el coste de la instalación.

Sistema concentrador parabólico

Estos concentradores trabajan en modo inverso a los sistemas de concentración de energía solar, pero con la ventaja de que no necesitan seguimiento solar.

El área de captación es muy reducida respecto al de salida, pero con gran capacidad de distribuir la radiación solar.

Para optimizar estos sistemas conviene tener en cuenta también la orientación del edificio.

Cuando queramos iluminar estancias interiores aprovechando al máximo la iluminación natural, será interesante valorar este tipo de tecnologías que nos permiten reducir el consumo de energía al mismo tiempo que aprovechamos los beneficios de la luz solar.

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