Podríamos definir a piezoelectricidad como la carga eléctrica que se acumula en algunos materiales sólidos en respuesta a una tensión mecánica y que puede aprovecharse para producir voltaje. Una de las grandes ventajas de los cristales piezoeléctricos es que pueden incrustarse en objetos de uso cotidiano. Un ejemplo es la plantilla creada por una joven filipino que se coloca en el calzado y aprovecha la fuerza de cada paso para generar energía. Todos los pasos unidos pueden generar la suficiente energía para alimentar pequeños dispositivos como teléfonos móviles o tablets.

Los cristales piezoeléctricos también pueden usarse para producir electricidad a gran escala, por ejemplo, aplicándolos a suelos generadores de energía. El mejor ejemplo lo vemos en el Metro de Japón. La empresa East Japan Railway ha instalado un pavimento piezoeléctrico en el paso de torniquetes y puertas de entrada al metro. En total, el sistema ocupa una superficie de 25 metros cuadrados y genera aproximadamente 1400 kW por día, tan sólo con las pisadas de los viajeros.

Otro caso de cómo generar energía limpia a través de la piezoelectricidad lo vemos en Israel. La empresa Innowatech llevó a cabo un proyecto piloto para aprovechar las vibraciones de los camiones y automóviles. El sistema consistía en introducir los sensores piezoeléctricos a tres centímetros bajo el asfalto de una autopista israelí, mientras unas baterías situadas fuera de la carretera se encargan de acumular la energía. El experimento fue todo un éxito: la energía generada alcanzó los 2000 Wh de promedio por tramo, suficiente para iluminar la carretera de forma limpia.

Por otro lado, en Róterdam encontramos la primera discoteca sostenible que utiliza el sistema de cristales piezoeléctricos bajo su pista (Sustainable Dance Floor). El movimiento y los saltos de las personas generan con este sistema la suficiente electricidad limpia para alimentar parte del suministro del local.

A pesar de que el desarrollo de los sensores piezoeléctricos es aún muy inmaduro, cada vez más empresas se fijan en los beneficios de esta fuente de energía respetuosa con el medio ambiente. El potencial de la piezoelectricidad es enorme y sus aplicaciones comerciales comienzan a ver poco a poco la luz.

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