Esta técnica arquitectónica combina reciclaje, facilidad de construcción y solidez estructural y ha servido para erigir casas, pabellones, colegios, templos, bibliotecas, museos o incluso un puente. Y todo a base de un material tan cotidiano y endeble como el papel. Ahí radica la genialidad de Shigeru Ban, que ha sabido crear una forma de vivir totalmente estable a partir de materiales de deshecho, lo que sirve para que sus diseños puedan ser aprovechados y utilizados en cualquier parte del mundo sin apenas coste.

Uno de los avances más destacados de la sostenibilidad tuvo su origen, al igual que otros muchos descubrimientos del ser humano, gracias a una inesperada cadena de desgracias. Tras ser rechazado repetidas veces por la ONU, el estallido en 1994 del conflicto étnico en Ruanda supuso la primera oportunidad para Ban de aplicar su proyecto de casas con tubos de cartón. Tras conseguir el respaldo de Naciones Unidas, Shigeru Ban desembarcó en la montañosa Ruanda con casas de tubos de cartón y de cajas de plástico que crearon un refugio cálido, asequible y sólido para los refugiados.

Un año más tarde, un terremoto de 7'2 grados en la escala de Richter destruyó la ciudad de Kobe, dejando inhabitables más de 250.000 viviendas. Es entonces cuando Ban regresa a su país para aplicar su experiencia en los campos de refugiados tutsis. Los propios desplazados aprendieron a montar las casas de tubos de cartón por sí mismos, consiguiendo un techo firme y nuevo en apenas siete días de trabajo, un modelo que posteriormente se ha aplicado a la gestión de vivienda provisional tras desastres naturales en India, Filipinas, Haití o Turquía.

Más allá de proporcionar techo y alivio a los desplazados, Shigeru Ban ha alcanzado la fama en el mundo de la arquitectura por demostrar la durabilidad de un material tan infravalorado como el papel. Con estructuras de tubos de cartón, Ban ha dado vida al Centro Pompidou-Metz, al Pabellón de Japón en la Expo Internacional de Hannover, a la Catedral de Cartón en Christchurch, Nueva Zelanda, o al icónico puente de papel sobre el río Gardon, en la ciudad francesa de Avignon. Semejante currículo le ha valido numerosas distinciones, como el premio Pritzker 2014, el Óscar de la arquitectura; el Premio al Innovador del Año 2001 de la Revista Time; o la exclusiva Orden de las Artes y las Letras de la República Francesa en 2010.

Si estás pensando en aplicar los diseños vanguardistas y ecológicos de Shigeru Ban, es posible encontrar planos y tutoriales de libre difusión que ayudan a reciclar cartón, papel, envases no retornables o madera y convertirlos en materiales de construcción. La clave reside en la forma cilíndrica de los tubos de cartón, que permiten enrollar en su interior los materiales de deshecho hasta conseguir una forma adaptable y sólida gracias al uso de agua y barnices vegetales. Su contenido y forma le otorgan la versatilidad necesaria para construir cualquier tipo de vivienda respetando el medio ambiente y sumándose a la última tendencia en urbanismo sostenible.

Fuentes: Código Diez | Treehugger | Time | Plan Planeta

 

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