El secreto de este vecindario, un antiguo muelle industrial, está en su diseño. De éste se obtiene el 75% de la eficiencia del barrio porque, entre otras cosas, en las casas no se emplea cobre ni PVC, todas las viviendas tienen placas solares y sus electrodomésticos son de la Clase A. El 25% restante proviene de la actuación vecinal. Los habitantes de este barrio depositan sus basuras en un sistema de recolección subterránea. Éste ofrece la posibilidad de separar los materiales reciclables de los orgánicos, con los se produce el biogás que consume las cocinas. Por otro lado, los materiales que no se pueden aprovechar para el reciclaje se queman para generar electricidad.

Hammarby Sjöstad empezó a construirse en 1996, cuando Estocolmo optaba a convertirse en ciudad olímpica. Hasta la fecha, más de 2.400 personas viven allí pero se pronostica que la cifra aumente hasta 25.000 habitantes cuando el proyecto esté totalmente acabado en el 2016.

Gracias a su sistema de transporte de tren gratuito, carril bici y coches de uso compartido, las emisiones de CO? del barrio son un 50% inferiores a las de cualquier ciudad. Por todo lo citado, el modelo de la bautizada como ciudad sostenible ya se ha exportado a países como China y Canadá.

Fuentes: Ison21.es / elmundo.es / Flickr

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