Los ladrillos ecológicos están fabricados a partir de materiales que no degradan el ambiente, reduciendo su impacto respecto a los ladrillos tradicionales, que se producen básicamente a partir de arcillas.

 

Los materiales para la elaboración de estos ladrillos ecológicos son de los más dispar, yendo desde las cenizas de carbón, como ya hemos visto alguna vez en la Comunidad Twenergy, al cáñamo y la paja. En el caso de las cenizas, además, se obtiene el beneficio de aprovechar buena parte de los residuos que se generan en las centrales térmicas de carbón.

 

En cuanto a los ladrillos ecológicos a base de cáñamo y paja, si bien es cierto que son algo más caros, es importante destacar que proporcionan un mejor aislamiento, lo que en el largo plazo nos ayudará a recuperar la inversión al recortar los costos de energía para la calefacción y aire acondicionado.

 

A estos materiales para producir ladrillos ecológicos se les une también el plástico usado y las cáscaras de cacahuete, después de que el Centro Experimental de la Vivienda de Argentina los desarrollara en sus laboratorios. El resultado es un material ligero pero al mismo tiempo muy resistente, económico y que procura un buen aislamiento. No es la única opción de reciclaje, puesto que hace ya unos años, la Universidad Nacional de la Plata también desarrolló ladrillos ecológicos a partir de los residuos de la construcción y de los sedimentos de lagunas.

 

¿Son de peor calidad las construcciones levantadas a partir del uso de estos materiales? En absoluto. Las ventajas de la utilización de estos ladrillos ecológicos no sólo residen en su producción y posterior mejora del aislamiento en la vivienda, sino que también tiene mucho que ver en el mismo proceso de construcción de ésta.

 

Al tratarse de un material más ligero, son mucho más manejables ahorrando en costos de transporte y logística y, además, acelerando el ritmo de construcción. Al recurrir a técnicas de encastre para su sujeción, esto ladrillos requieren de muy poco pegamento para ser fijados y se estima que puede reducir el tiempo de obra en un 50%. Si con el ladrillo convencional se requerirían más de 100 bolsas de cemento para levantar una casa de unos 100 metros cuadrados, con los ladrillos ecológicos bastaría con ocho bolsas.

 

Paralelamente, el hecho de que estos ladrillos cuenten con orificios en su estructura lo suficientemente grandes para el paso de tuberías o cableado, favorece la instalación del agua sanitaria, la calefacción o el circuito eléctrico, al tiempo que quedan mejor aisladas.

 

La desventaja de estos ladrillos ecológicos es que todavía están aterrizando en el mercado, por lo que no sólo no resulta demasiado sencillo encontrarlos sino que, además, aún existe poca variedad en cuanto a decoración se refiere. Sin embargo, es cuestión de tiempo que estos materiales se conviertan en tendencia, ofreciendo entonces un amplio abanico de opciones para los consumidores.

 

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