En 2012, en cambio, otra publicación, Fast Company, ha elaborado un nuevo ranking de ciudades inteligentes basándose para ello en más criterios, a saber: el uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) para ser más inteligentes y eficientes en el uso de los recursos, obteniendo así ahorros de costes y energía, mejorando los servicios y la calidad de vida y reduciendo las emisiones contaminantes.

Combinando todas esas variables, el ranking estaría liderado por Viena, que obtuvo la calificación más alta en todas las clasificaciones. La capital austriaca ha invertido muchos recursos en tecnologías verdes en los últimos años y, prueba de ello son sus programas Smart Energy Vision 2050, Roadmap 2020, y Plan de Acción 2012-2015. En realidad, las ciudades europeas ganan por goleada en la lista de Fast Company, puesto de que las diez primeras, seis pertenecen al Viejo Continente (Viena, París, Londres, Berlín, Copenhague y Barcelona), frente a Toronto, Nueva York, Tokio y Hong Kong.

España y las Smartcities

España tiene la suerte de contar con Barcelona en la clasificación, gracias entre otros proyectos al desarrollado por Endesa a través del cual se modernizará el sistema de suministro eléctrico de la Ciudad Condal mediante redes inteligentes o smart grids. Para ello, la compañía ha planificado una primera fase (50.000 clientes y un presupuesto de 100 millones de euros) en la que instalarán sus nuevos telecontadores, esenciales en el nuevo modelo energético con el que se optimiza extraordinariamente el consumo, reduciendo las emisiones de CO2. Finalizado el proyecto, el número de telecontadores superará el millón.

Y Barcelona no es la única ciudad con méritos para ser referencia mundial de SmartCity. Nuestro país también cuenta con otras como Málaga, donde la Junta de Andalucía y Endesa se han marcado el objetivo de lograr un ahorro de un 20% del consumo energético o, lo que es lo mismo, evitar la emisión de 6.000 toneladas anuales de CO?,  arrancando el proyecto en la zona de la Playa de la Misericordia (300 clientes industriales, 900 de servicios y 11.000 clientes domésticos) durante cuatro años.

Otras, como Santander, atacan la problemática por la vía de los residuos y, así, a los cerca de 12.000 sensores de experimentación científica y de información sobre el tráfico, los aparcamientos, la temperatura, la presión atmosférica o el nivel de ruido, sumó recientemente sus “contenedores inteligentes”. Ojalá esta inteligencia sea contagiosa y cunda el ejemplo en el resto de las grandes ciudades.

Fuentes: Twenergy / Forbes / fastcoexist.com /  imagen: Smart City Málaga

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