A finales de 2014, Audi inauguró una planta piloto en Dresden (Alemania) capaz de producir una variante de diesel a partir de agua y aire, empleando para ello electricidad de origen totalmente renovable. Actualmente tiene capacidad para sintetizar 160 litros diarios, aunque se espera que pronto esta cifra aumente hasta los 3.000 litros. El objetivo principal es la obtención de un combustible con emisiones neutras de CO2 a partir de elementos abundantes y de bajo coste. Este nuevo producto, conocido como e-diesel, puede emplearse en motores convencionales mezclado con diesel de origen fósil, en cualquier proporción o, incluso, solo.

Para su producción son necesarios tres elementos fundamentales: hidrógeno (H) obtenido del agua, dióxido de carbono (CO2) y energía eléctrica. El proceso es el siguiente:

  1. En primer lugar, se obtiene el hidrógeno mediante un proceso conocido como electrólisis. Éste consiste en separar, por medio de la electricidad, las dos sustancias que forman el agua: hidrógeno y oxígeno.
  2. El dióxido de carbono se obtiene del aire mediante técnicas de captura directa.
  3. A continuación, el hidrógeno y el dióxido de carbono se hacen reaccionar a temperatura y presión elevadas, para dar lugar a la formación de un líquido compuesto por hidrocarburos. A esta sustancia se la conoce ya como e-diesel o Blue Crude.
  4. Finalmente, tras un proceso de refino, similar al que se lleva a cabo con el diesel convencional, puede ser empleado en automóviles.

Ventajas y desafíos del e-diesel

Uno de los grandes desafíos de la automoción en la actualidad es conseguir combustibles más baratos, a partir de materias primas abundantes y que, al mismo tiempo, no sean contaminantes. El e-diesel consigue solucionar algunos de estos problemas:

  • Posee un alto número de cetano, que significa una alta calidad de la combustión. Esto contribuye a alargar la vida útil del motor.
  • Es una tecnología flexible, ya que puede ser empleado por sí solo o mezclado con diesel tradicional.
  • Es respetuoso con el medio ambiente. Además de ser un combustible con emisiones neutras de CO2, el principal gas de efecto invernadero, el e-diesel posee otras ventajas medioambientales. En primer lugar, carece de azufre en su composición, por lo que se evitan las emisiones de óxidos responsables de la lluvia ácida. Por otro lado, se reduce en gran medida la emisión de partículas sólidas, muy perjudiciales para la salud humana.

No obstante, aún quedan retos a los que enfrentarse antes de lograr su producción de forma masiva. Para su obtención es necesaria agua potable, que es un recurso limitado. Un problema adicional es su inflamabilidad, que hace necesarias estrictas medidas de seguridad para su almacenamiento y manipulación. Por tanto, sólo queda esperar para saber si el e-diesel se convertirá en uno de los combustibles del futuro o si su papel quedará en segundo plano, como aditivo para mejorar las características de los combustibles tradicionales.

En los últimos años, han aparecido numerosos combustibles alternativos. Sin embargo, los combustibles tradicionales siguen dominando el sector de la movilidad privada. ¿Crees que el e-diesel puede convertirse en la solución del futuro?

Imagen: ©rcfotostock/DollarPhotoClub

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