La consecuencia directa de esta tendencia es el inevitable envejecimiento del parque automovilístico, que si durante más de dos décadas se mantenía en una media de 7 años, ahora ya anda en los 9,4 años, es decir, un incremento de 2,4 años. El número de coches con más de 10 años de vida ya suponen el 42% del total y, además, los pronósticos hablan de que uno de cada dos coches tendrá más de una década de vida para 2016 (10,2 millones de coches).

Estos vehículos antiguos son más contaminantes que los nuevos y, con ese argumento, a partir del año que viene el impuesto de circulación (Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica, IVTM) incluirá una variable medioambiental. Así lo aprobó recientemente el Consejo de Ministros, que determinó que este gravamen ya no estará sólo vinculado a los caballos fiscales de los vehículos, sino que dependerá de su grado de contaminación, medido por sus emisiones de CO2, NOx y partículas.

En una región como Madrid, se estima que entre 1.800 y 3.000 muertes anuales son consecuencia directa de la contaminación. Y es que la capital lleva años superando ampliamente los límites dictados por la Unión Europea. Por este motivo, este nuevo impuesto que se incluye en el Plan Aire 2013-2016 es defendido por muchos ecologistas que lo consideran un mecanismo para frenar la emisión de partículas contaminantes a la atmósfera.

Un impuesto polémico

Sin embargo, el impuesto no está exento de polémica, como sucede cada vez que sobrevuela en el ambiente la prohibición del acceso de vehículos al casco histórico de las grandes ciudades. Así, un sector de los automovilistas echa en falta que, del mismo modo que se penaliza a los vehículos contaminantes, no se premie a los que lo son menos. Más aún en plena crisis, donde más que un modo de cuidar el medio ambiente, este tipo de gravámenes se consideran como meras medidas recaudatorias. A fin de cuentas, el IVTM recaudó más de 2.800 millones de euros a las arcas municipales y, actualmente, los ayuntamientos cuentan actualmente con capacidad para incrementar la cuota en un máximo del 2%.

Sin embargo, la realidad es que los vehículos menos contaminantes, los eléctricos, ya cuentan con incentivos fiscales y, en diversas grandes urbes, con la exención del pago de las zonas de estacionamiento regulado. 

Fuentes: ecoticias.com / El Mundo / eurotaller.com / interempresas.net / El País / Flickr

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